De elefantes, cisnes, pajaritos y lombrices

domingo, noviembre 19, 2006

El otro día estaba estudiando en casa cuando me colgué mirando por la ventana hacia el jardín. En seguida culpé a la puta resolana por el dolor de cabeza y a la falta de sol durante los fines de semana (en los cuales me despierto temprano) por mi palidez gótica, pero igual seguí mirando, porque ir encegueciendo de a poco por el reflejo del sol en la nubes era, es y siempre será, mil veces mejor que leer sobre el telégrafo. Y el que no esté de acuerdo es argentino porteño. O guachense. Qué odio, che, qué odio. Todo mal.

En eso, un pajarito de esos que tienen la manía de comerse los bichos en las piscinas, se postra sobre el cable de electricidad que atraviesa el jardín. Re lindo el pajarito, no era uno de esos marroncitos chiquitos que rompen las pelotas, sino uno de esos que son más lindos de mirar. No es que sea de fascinarme con los animales, ni eso... pero vamos, estaba estudiando para algo así como el sexto parcial en 7 días. El pajarraco deforme ya me provocaba el grado de fascinación que tendría por un cuadro de Dalí (el de los cisnes y los elefantes me vuela la cabeza, mal).


Sí. Todo un viaje, fierita. Zarpado.

Mi amigo el pajarito – lo llamé Paco, y todo lo que yo nombro es mi amigo – tenía un gusano en la boca, que supongo yo sería una variedad de lombriz criolla, porque nunca vi un gusano que no se pareciera a una lombriz en Uruguay. Obviamente, no soy de salir de camping. Algo de que no haya baños en el campo no me gusta. Tal vez sea el hecho de que no hay baños. O capaz que no hay baños y entonces no voy. En fin, irrelevante.

El tema es que Paco empieza a darle a la lombriz contra el cable de manera preocupante, como si el gusanito fuera un bate de béisbol y el cable George Bush. El pájaro le empieza a partir la cabeza (o la cola) a la lombriz contra el cable una y otra, y otra, y otra, y otra vez. Era impresionante. Mi primera reacción – que duró algo como dos segundos – fue ir y salvar a la pobre lombriz de su inexorable muerte. Pero vamos arriba, ¿quién soy yo para salvar a un gusano de su destino predeterminado? ¿Quién es la lombriz para que yo me levante del sillón, abra el ventanal hacia el jardín y salga despavorida con los brazos en alto gritando boludeces onda “¡no, Paco, pensá en los lombricitos!”? Nunca pintó.

Entonces me quedé sentada, hipnotizada ante la golpiza que recibía la pobre lombriz en mi propio jardín. Hasta que el pájaro se aburrió y se fue a comer el puré de gusano a algún lado donde tuviera más privacidad. Otro pajarito, exactamente igual al que llamé Paquín, voló y se postró en exactamente el mismo lugar. Sin embargo, este no tenía lombriz. Me aburrí y volví a estudiar.

Ahora, imagínense que el pájaro es el laburo, la facultad, la familia, algunos amigos, las deudas, la guita que falta a fin de mes, el gato que me causa alergia, capítulos viejos de Friends, juegos online de trivia y los top 10 de E! Entertainment. Bueno, ahora imagínense que la lombriz soy yo.

En cuanto me dejen de golpear contra el cable, vuelvo a escribir algo más coherente.

5 comentarios :

Borred Damn Dog dijo...

Regla número de un "blogger":
No experimentar con sustancias NUEVAS, de las cuales se desconoce posibles efectos sobre nuestro cuerpo, antes de escribir un post.

=P

Voz Independiente dijo...

www.manantiales.org, ellos te pueden ayudar.

Anónimo dijo...

Está mal si me excité un poco, leyendo el relato?...Perdón...

Diotima dijo...

paquín good.
paco bad.
good boring.
bad real bad.

nada nuevo bajo el calefón.

referido a post pasado, but still:
me molesta sobremanera la "cajitatización" de las actividades.

Es decir, que existan festivales de cine, mundiales de futbol o congresos de clarinetistas gay. Entiendo todos los argumentos a favor de todas esas actividades, pero me parece que "ghettizan", i. e., que discriminan.

con lo cual me gustaría ir a un mundial de futbol como futbolista y no como futbolista que además disfruta entablando relaciones íntimas con seres de tal o cual característica. re oT. mis disculpas.

Diotima dijo...

aclaración obvia, y tonta:
no soy futbolista.

profundización insolicitada:
un caso vagamente relacionado con este tema tiene que ver con un libro de cuentos que hizo una negra en EE.UU. Se llamaba Nappy Hair y estaba escrito como si fuera un cántico con respuestas, del tipo de las iglesias negras, en que el pastor habla y todos responden cosas. Hablaba básicamente y como su nombre lo indica, de los rulitos de una nena que tenía the nappiest hair in the world.
el libro se suponía que exaltaba las características de los niños negros, decía que los rulitos eran inalisables y que dios los había hecho así.

una maestrita de por ahí, blanca ella, decidió usarlo en su clase. La acusaron de discriminar, la amenazaron y la hicieron renunciar.

quiero decir con esto que a veces es complicado decidir cómo uno discrimina menos.
ahora sí, mis disculpas.

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