Ya está

sábado, diciembre 22, 2007

Ya está. Me aburrí. En este año he abierto y cerrado más blogs que algo que abre y cierra muchos blogs, y éste me aburrió. Odio el template. Odio no saber el suficiente CSS (ni que me den las bolas para aprenderlo) como para hacerlo lindo. No me gustan más mis chistes. Ya no le encuentro gracia. Y ya todo el mundo tiene cómo saber quien soy y qué hago y dónde vivo y hasta a qué liceo fui, así que me embola. Hay cosas que ya no puedo decir. Hay cosas que puedo pero no quiero. Y llegó un momento en que mis propias opiniones me chupan un huevo.

Supongo que era cuestión de tiempo, especialmente si consideramos que Catatonias tiene sólo 45 entradas. Uno de mis otros blogs tiene 212. ¡212! Muy fuerte. Soy una colgada, sí, pero la moraleja es que no me cuelgo más con Catatonias. Es mi blog hueco. Y me aburrió.

Creo que en cuanto tenga un nuevo template se me va a pasar. No quiero un blog feo. Así que, por ahora, chau hasta que tenga un nuevo template (o tenga tiempo para aprender algo de CSS). Nos vemos por ahí.

Feliz Navidad y Año Nuevo. No se depriman mucho cuando reflexionen sobre el año que recién pasó. Y cualquier cosa, mándenme un mail y les hago de sicóloga o algo; me vendría bien algo que evite mi propias reflexiones sobre el 2007.

Más allá de los bizcochos y el mate amargo

jueves, diciembre 20, 2007

Leyendo Bestiara – un blog que me encanta y se los recomiendo a millón – encontré un post que habla sobre las diferencias entre las españolas y las argentinas.

Lo que es aún más interesante es que una argentina opina sobre las españolas y un español lo hace sobre las argentinas, dándonos una impresión sumamente personal pero que, al fin y al cabo, ilustra una linda imagen de cómo son ambas.


Carolina, quien escribe sobre las españolas, considera que sus costumbres y genes han sido lo suficientemente recesivos como para darle un lugar más amplio a aquellos pertenecientes a las italianas. Es así, entonces, que las diferencias entre argentinas y españolas son tan notorias.

Así, la mujer argentina:

  • Despilfarra el dinero.
  • Es coqueta, usa maquillaje todo el tiempo y vive depilada.
  • No tiene ningún inconveniente en someterse a alguna cirugía plástica.
  • Habla mucho y exagera.
  • Engatusa a los hombres mostrando el escote.
  • Es sexualmente recatada (piensen en orgías, experiencias homosexuales y demás), aunque puertas adentro la realidad pueda ser otra.
  • Es extremadamente emocional; el español hasta la llama histérica.
  • Siempre quiere ser el centro de atención. Es supersticiosa, nunca tiene la culpa, piensa que todo lo sabe y su vida gira en torno a lo social y la familia.
Y la mujer española:
  • Ahorra como la puta madre.
  • Es extremadamente feminista, hasta militante.
  • No se preocupa por cómo se ve: se deja crecer el pelo así nomás, no se depila y no usa soutién. Y sale así a la calle.
  • Se fascina con la realeza - aunque sean feos.
  • Separa belleza e inteligencia, como si esos dos atributos no pudieran coexistir en una persona.
  • "Las fantasías sexuales de las argentinas son las noches de sábado de una madrileña". Enough said.

Vayamos a lo importante. ¿Y las uruguayas? ¿Cómo somos? No sé. Tal vez mi ignorancia se base en lo poco que me identifiqué con las uruguayas durante tanto tiempo, quizás se encuentre fundada en que me suelo llevar mucho mejor con los hombres que con las mujeres o, inclusive, capaz que al ser una de ellas no veo una generalización que nos identifique. Bueno, no: tengo una pequeñísima idea, pero me interesa más saber qué piensan ustedes.

Es facilismo encontrar a mujeres con ascendencia española o italiana en Uruguay. Sin ir más lejos, a pesar de venir de una familia en que probablemente el 80% de los genes sean ingleses, el 20% restante es claramente italiano. Sin embargo, algo me dice que no somos iguales a las argentinas. ¿Qué características definen, entonces, a la mujer uruguaya? Se los dejo a ustedes. Vamos que me muero de la intriga.

Aclaración: sí, son generalizaciones. Sí, siempre hay excepciones. Sí, ya sé.

La Biblia

domingo, diciembre 16, 2007

Ya está. Me harté. Me voy a dejar de hacer la culta. Sí, tengo terrible gusto musical. Sí, me gusta leer a Camus y tengo el libro más grande del mundo de Ayn Rand esperando el momento en que me vaya de vacaciones. Sí, a veces miro Discovery Channel y hasta me como algún que otro noticiero. Es más, no siempre que compro Búsqueda es por la Galería. Sí, siempre fui excelente alumna. Sí, leo The Economist. Y sí, también leo Cosmopolitan.

Lo confieso. Lo que empezó como una cosa de vez en cuando se terminó convirtiendo en una posta cada vez por mes. Lo admito, me he caminado las 9 cuadras al quiosco más cercano a comprarla. Me he encontrado queriendo que termine el mes para poder leerme una nueva. He leído ediciones anteriores. Me han traído Cosmos internacionales como regalos del exterior. Me he comprado Cosmos en el exterior. Un sándwich de salmón y pepino, una botellita de Evian, un Snickers extra large y la Cosmo recargada. Todo lo nece
sario para creerme que era una reina y no alguien a la cual habían dejado plantada en un país a océanos de distancia. Qué grande el Tesco a una cuadra del hotel.

(Y un saludo a Sudhir, el hindú de la caja que siempre me miraba y decía 'You reelly reelly laik de Snicker bar, no?'.)

Todo esto viene a éste post que leí en otro blog sobre las revistas de mujeres. Como bien dice la entrada, Cosmopolitan siempre fue considerado ser la ‘b
iblia’ de ciertas mujeres. Es cierto. Es una biblia. Al igual que su contraparte cristiana, está llena de mentiras ('Los 6 gestos que te anticipan lo que él siente'), sexo ('Combo hot: probá los dos orgasmos más intensos y explosivos ¡juntos!'), más mentiras ('Este es tu año: 10 estrategias para un 2008 laboral imparable'), más sexo ('Conocé la ruta del sexo: dale vacaciones al colchón y renová el erotismo sin salir de tu casa') y banal diversión superficial ('Fiesta sexy: el look para que brilles en la city y en la playa'). Todo eso en sólo la edición de diciembre.

Cierto, es más directa y no tan alegórica. Y tiene más fotos. Yay.

Como ésta.

Basta con leerte la Cosmo un año entero para darte cuenta que ni la revista misma se toma en serio. Se contradice todo el tiempo, basa sus afirmaciones en generalizaciones que ni siquiera las mujeres comparten, expone ropa y conjuntos de solamente un par de casas (se ve que es por contrato) y te sugiere productos de belleza que, bueno, no son buenos (por ejemplo, la crema hidratante-bronceadora de Dove. Al menos que te guste poseer un sexy tono naranja zanahoria en tu piel, claro).

Y los consejos referidos al sexo son... bueno, además de que sospecho que la mitad son anatómicamente imposibles, tienen una extraña obsesión con meterle un dedo en el culo a los hombres. Así, literalmente. No miento. Seré media croqueta, pero no creo que ese sea el mejor consejo que le puedas dar a una mina. (Ojo que puedo estar súper equivocada, pero... ta, no sé, no gracias.)

Creo que esa es mi defensa: es fascinante. Además, es una especie de girly overload para alguien que no usa maquillaje, cree que 'hacerse las m
anos' es cortarse las uñas bien cortitas, odia todo el jueguito mental que supone el siquiera salir con alguien y, en una época, sentía orgullo de sus callos producidos por tocar – muy mal – la guitarra.

El evangelio según Eva

El marketing no es simplemente una estrategia. El marketing es contar un cuento. Con cada detalle, cada minúsculo accesorio al mensaje central, uno tiene que estar contando un cuento. El cuento que mes a mes leemos en Cosmopolitan tiene una protagonista fuerte, de la ciudad, que sale sobrevestida hasta al almacén y se toma su hora de arreglo frente al espejo muy en serio. Es una mina exitosa. Es una tipa jodida, decidida, cuya única debilidad es el sexo opuesto. Su principal miedo es que éste la descarte o, peor, que resulte gay. Es una mezcla de Erin Brokovich y Carrie de Sex and the City.

Pero todos esos son accesorios al mensaje principal: la mujer que ilustra Cosmopolitan es una mujer segura de sí misma. Y eso, en el mundo real, no existe. Leer Cosmopolitan es como ir al zoológico y ver a un mamut, ir a un boliche porque va a estar Florencia de la V o quedarse mirando al entourage de Dani Umpi arriba de un escenario. Es perderse en un freak show del cual, secretamente, queremos formar parte. Porque, al fin y al cabo, ¿quién quiere ser normal?

He vuelto

viernes, diciembre 07, 2007

Terminé la tesis. Bueno, no: me falta revisar las conclusiones y escribir la introducción y terminar el glosario y cambiarle el formato para que quede linda, pero como esto no lo voy a publicar hasta después, me proyecto hacia el futuro y digo que la terminé.


Cosas que descubrí durante el periodo de tiempo en que estuve semi-ausente:
  • Finalmente me fijé a ver cómo se traduce el verbo 'procrastinate' al español. Siempre tuve la duda (ya que se trata de una práctica en la que comúnmente caigo) pero nunca me dieron las pelotas para fijarme. Aparentemente, no es más que 'demorar, postergar'. No me gusta. Propongo agregar el verbo 'procrastinar' al idioma español. Wait. Word me dice que eso sí es una palabra. ¡Sí! ¡La RAE me dice que sí! Moraleja: Wordreference es puto.
  • Freerice.com. Entren, pongan a prueba su vocabulario en inglés y donen arroz a quienes lo necesitan. Básicamente, por cada palabra correcta estás donando 10 granos de arroz. Por cada una que le errás, sos un imperialista de mierda. Por cada vez que entrás, solamente le embocás a una y te vas, sos un sádico.
Próximamente, los sitios 'free cheese', 'free beans' y
'free salt' para condimentarlo.
  • Odio a los snapshots, esas cositas que te aparecen en algunos sitios cuando ponés el mouse sobre un link y que te muestran una foto de cómo es el sitio al cual se enlaza mediante el vínculo. Además de que arruina la sorpresa, saltan de la nada e invaden mi espacio pantallal. Todo mal.
  • Pasarte más de una semana tipeando sin parar te va a dar calambres extraños en los dedos, las manos y las muñecas.
Finalmente, le prometí a Walter Hego que iba a hacer uno de esos memes que tanto odio (bah, odio ponerlos acá). Pero no tengo ganas de pensar más allá de lo bien que la voy a pasar este fin de semana, así que acá va:

Básicamente, m
e mandó a 'publicar, en el blog de uno, fotos del lugar desde donde uno pergeña su sitio en red'.

Bueno, acá están (perdonden la calidad de las fotos, mi celular se las pisa a vece
s):

Franklin, mi notebook plancha

.Evidencia de su planchismo
(pantalla rota, mucha
cinta aisladora y la falta de cuatro teclas).

Fabiola - mi guitarra rota -,
el lugar donde guardo algunos libros y música vieja,

y el ropero, lugar donde guardo m
i obsesión de mayor valor.

Los mayores protagonistas de mi cuarto:
buddhas, chanchos y pedazos de tesis por el piso.


¡Charaaaaaaan!
(Se llama Concepción. Le pueden decir Conchita).

¡Muchas gracias a Lu por la imagen del principio del post! Y gracias a Juan por contribuír hacia el nombre de mi tesis (el posta, no el título).

Impasse

jueves, noviembre 15, 2007

Hoy me enteré que para poder recibirme antes de fin de año tengo que entregar la tesis la semana que viene. Hoy por hoy tengo hecho un capítulo (sin corregir - perdón, tutor). Y como me quiero recibir lo antes posible - sea cual sea la nota, a este punto ya no me importa - voy a intentar batir el récord a 'tesis más escrita a los rajes salvada con la mejor nota en el mundo'. Ergo, qué semanita que me espera. Me siento Sylvia Plath.

Needless to say, no voy a estar posteando un carajo. Es más, me lo impuse como condición, porque me conozco y sé que voy a pelotudearme con la primera excusa que se aparezca. Encima, me voy a hacer la importante y voy a ir anotando mi progreso en la columnita a la derecha, ahí arriba de la mina en bolas. Nos vemos en unas semanas, ojalá que con un título bajo el brazo y un nuevo récord.

Que comiencen las apuestas.

A llorar al cuartito

miércoles, noviembre 14, 2007

El domingo salió en El País una nota titulada 'Insultar en el blog se paga' y obviamente, me la dispuse a leer (esto del desempleo me está dando mucho tiempo para matar mientras pienso 'tengo que escribir la tesis' de manera reiterativa e ineficaz). Básicamente, el artículo tomado de El País de Madrid cuenta cómo los bloggers y quienes comentan en ellos se están comiendo zarpadas multas por insultar en la web. Cita varios ejemplos, desde un par del Reino Unido hasta muchos más en España, ninguno de los cuales me pareció muy grave que digamos.

Tenemos el ejemplo de tres flacos anónimos que acusaron públicamente en un foro a los directivos del Sheffield de "avaricia, egoísmo, desconfianza
y deshonestidad". Después, el de Alasbaricadas.org por comentarios anónimos contra algún cantante – que no tengo idea quién es – y el de bandaancha.st, donde se injurió a los servicios de una operadora o algo así. Hasta acá, todo bien.

El tema es que leyendo eso, más bien, leyendo las reverendas pedorradas por las cuales estaban multando a internautas en Europa, continué mi lectura esperando algún buen merecido palo hacia quienes se están tomando todo tan en serio. Imagínense mi sorpresa cuando llegué al siguiente sub-título: 'En Uruguay, no hay sanciones penales por difamación virtual'.

Lean lo que viene después, es súper cortito. ¿Soy yo o e
l título y lo que viene después manifiestan que está mal que no hayan sanciones penales por difamación virtual? Pará, pará: ¿qué, que? ¿A mi alguien me está jodiendo?

Shame on you!

Ya he manifestado mi total repudio a que difamaciones e injurias cometidas por periodistas en Uruguay se castiguen penalmente y, no sé por qué, me pinta que no estoy loca por pensar que eso es cualquiera. Y ahora, en una notita de segundo plano publicada en un diario nacional, el día en que tiene más tiraje, surge lo que me suena a un reclamo de que se haga lo mismo con quienes publican opiniones en Internet. What the fuck?

Primero, ¿se dan cuenta de la animalada que eso sería? Segundo, y mucho más importante, esto fue escrito por un periodista. ¿En dónde mierda quedó la libertad de expresión? ¿En la fábrica de Elite doble hoja? Y tercero, ¿se dan cuenta de lo tan en el horno que estaría yo si esto llegara a suceder?

Censurar lo que se dice en los blogs, en los foros, en donde sea, sería caer tan pero tan bajo que quien lo hiciera encontraría petróleo y causaría una guerra con alguna hegemonía amarreta del sobrevalorado primer mundo. No tengo idea sobre muchas cosas, pero creo que esa total libertad de decir lo que se quiera, esa aparente impunidad ante lo que se lee y escribe en la web, es maravilloso.

¿Ta, nene?

Es cierto, muchos pueden intentar tomar ventaja del medio y publicar cosas que no son verdad. Pero eso es justamente lo que hace del medio algo tan fabuloso: fuerza al lector a no tomar solamente una fuente sobre determinado tema. Lo hace investigar, explorar, encontrar su propia verdad, sin tener que gastar fortunas o perder el tiempo en textos eternos. Será la cultura del pantallazo, pero con que por lo menos verifiquen con Wikipedia, yo me quedo contenta.

Y eso, justamente, hace que quienes quieran tener al menos un poquito de credibilidad hagan el mismo proceso con lo que publican o comentan. Un comentario anónimo no es más que un graffiti. ¿Ustedes le creen a los graffitis?

Yo ya avisé. Sale una ley así y el gato muere.

Cortito

domingo, noviembre 11, 2007

Ta, sí, yo también me reí por horas con lo de 'oligarca puto'. Es genial. Si yo fuera publicista de Domínguez, no lo podría haber planeado mejor. Es más, ¡ahora sé quién mierda es Domínguez! Así, como la nada, quedó plasmado en la historia con su oligarca puto. Es fabuloso.


Recién terminé de leer en Búsqueda una crónica maravillosa que recuenta momento por momento la sublime pelea. Me reí por horas, leyendo las mejores partes en voz alta para el disfrute de mi familia (también puede haber ayudado que me imagin
é a todos los parlamentarios implicados vestidos de ninjas).

Pero lo mejor, sin duda, fue una declaración posterior al hecho con aún otra aglomeración de insultos contra Lacalle Pou. Qué oligarca puto ni oligarca puto. Esto es un verdadero insulto, señores:

"El Cuquito es un chihuahua faldero de la aristocracia y su cabecita es un museo del franquismo" – Esteban Pérez (MPP).

¡Es espléndido! El uso de diminutivos, de connotaciones, de palabras grandes para parecer inteligente... es tan perfecto que me sospecho que Pérez ya lo tenía y estaba esperando LA ocasión para utilizarlo. Y claro, cómo no amar a algo que en seguida me brindó la siguiente imagen visual:


(Y ya que están no se pueden perder el sitio web de Lacalle Pou. Obviamente no le gana al de Daisy, pero igual es divertido. ¡Hasta pueden chatear con Cuquito y todo!)

Biografía no autorizada. (Bueno, más o menos.)

lunes, noviembre 05, 2007

Cuando salí finalista del concurso de Freeway, me mandaron algunas preguntas para contestar por mail. Supuestamente, después las iban a publicar (como hicieron con las entrevistas a los finalistas de la categoría 'temáticos'). Al final no lo hicieron.

(Además, este post ya queda linkeado en mi perfil por las dudas que alguien más se haga la ya conocida pregunta: 'y esta mina, ¿quién mierda se cree que es?'. Así nomás, como si ya no supieran todo lo que viene.)
Tu edad.
28 años. 31 años.


Ocupación.

Estudié periodismo y trabajo en marketing. Sí, ya sé, nada que ver una cosa con la otra. Ya ni sé qué es lo que hago. Tengo una "empresa" de marketing online que se llama Les Mots. Ya sé, es un nombre re culorroto. Trabajo también en la productora Pseudo. También escribo en MujerMujer.com.uy. También tengo una cuenta de Twitter donde escribo pelotudeces. 

Si querés contarnos algo de vos, bienvenido sea.

Me gustan los chanchos, todo lo referente a viajes (incluso la comida de los aviones), los shampoos con olor a naranja, la música emo, y cuando era chica decía que iba a ir a 'la facultad de cuentos' (hasta que descubrí la raqueta de tenis y decidí ser cantante de rock). Soy narcisista, vanidosa, y perfeccionista. Odio el flan, las cremas Royal y el puré de papas. Me gustan los paréntesis. Mis palabras favoritas son 'epifanía', 'epitafio', 'abigeo' y 'catatonia'. Funciono en base a capuccinos, coca light y cigarrillos. Tengo un síndrome de desatención galopante y cambio de tema cada cinco segundos. Pregunto más que un nene de tres años. Tengo uno de esos cerquillos que tiene todo el mundo. Che, hablando de eso, ¿cómo hacen para siempre tenerlo perfectito? ¿Mi pelo es muy liviano? ¿El viento me odia? ¿Fui león en una vida anterior y la humedad me lo quiere hacer recordar?

¿Qué te llevó a tener un blog?

Inspirados por los pires (luego censurados) que yo pretendía plasmar en los blogs de la empresa donde laburaba en 2005, un compañero de trabajo me dijo una noche: "Tefa, vos tendrías que escribir un blog". "Bueno, dale".

Si tu blog fuera un libro, ¿qué diría en la contratapa?

Habría una foto muy linda de mujeres y hombres súper sexies divirtiéndose a lo loco alrededor de una piscina, con daiquiris de frutilla en una mano y el libro en la otra. Abajo diría 'Mensaje subliminal'.


¿Cuál sería el post que mejor define a tu blog?
Está complejo elegir uno. Me inclino hacia éste porque tiene una buena dosis de superficialidad, frustración ante mi incapacidad periodística, divagues varios, talentos con Paint y augurios de que próximamente, algún psiquiatra me recete una pastillita mágica.


Si no fueras el autor de Catatonias, ¿cuál otro blog existente hubieras escrito?
No creo que pudiese escribir otro tipo de blog. Catatonias, en un principio lejano, intentó ser periodístico. Después fue personal con vagos dejos periodísticos y ahora es cualquier cosa. Está todo ahí. Lo que sí tal vez hubiese intentando es dibujar un webcomic con Paint (otro de mis talentos) al estilo de xkcd o sino intentar hacer algo onda gapingvoid. Obvio que no tan bien, pero bue. Les paso mis favoritos de ambos: éste y éste. Y éste. Y éste. Y éste. Ya está. (Éste.)

Y la tooomo siiin espuuuumaaa

jueves, noviembre 01, 2007

Se terminó el Segundo Concurso Uruguayo de Blogs de Freeway y ya están los resultados: gente, Catatonias no terminó último, tal como pronosticaba toda encuesta casera habida y por haber, sino que salió segundo. No shit. ¡Segundo!

En primer lugar, gracias mamá, papá, hermanos, tíos, primos, amigos, compañeros de trabajo, amigos de mi madre (yo también los quiero) y familiares de mis allegados. La campaña 'No dejemos que Catatonias salga último' ha sido un rotundo éxito, llegando a recaudar 511 votos. Quinientos once. ¡Podría haber sido electa presidente en Argentina! Listo, se me fue toda duda sobre si el marketing era lo mío o no. Google, here I come. (Word me marca que Google no es una palabra, ni en español ni en inglés... que feo ser envidioso, Bill.)

Fuera de joda, gracias a todos. No saben lo contenta que me pone esto. Para que sepan, voy a ilustrar mi reacción en un maravilloso cómic hecho en Paint:

Basado en hechos reales. No me juzguen.

Felicitaciones a Andrea (la ganadora) y a Sool pero, sobretodo, a Lisa Simpson y a Diegzor, que no entiendo cómo no recaudaron más votos cuando yo hubiese votado por ellos sin dudarlo (no lo hice, pero en mi defensa, soy humana y ombiliguista). Y como vice-presidenta de la categoría finalistas de este certamen, mi primer mandato va a ser que vayan y los lean. Ya. (Ah, ¿no es así? ¿Puedo por lo menos autoproclamarme segunda ministra?)

Eso es todo por ahora. Ahora a esperar que me expliquen por qué la categoría temáticos no tiene votos en blanco, si la diferencia en votos entre temáticos y los demás es porque nunca publicaron las entrevistas hechas a los bloggers de las demás categ
orías, si van a siquiera publicar la mini entrevista por mail que me hicieron (o si la puedo publicar en mi propio blog) y cuándo paso a retirar mis maravillosos premios (¿me quedo en línea o me llama el escribano?). Como diría un amigo, nunca van a poder desprender a la pequeña periodista preguntona de adentro mío. O a la nenita de tres años.

Yo, a los 3. Toy igual de adorable ahora.

En fin, ¡salimos segundos! ¡Yay! Canto que nos juntemos todos a festejar antes de que me interne a escribir el resto de mi tesis. Me voy a leer el último post de la ganadora. En media hora vuelvo.

[Cambié cómo había felicitado a los finalistas en mi post porque hay gente que se quejó de que parecía cualquier cosa. Se ve que en mi momento de felicidad espontánea, no me expresé bien. Qué complicados que son, che.]

Aunque a veces no haya otra

martes, octubre 23, 2007

No me gusta andar en bondi. Lo detesto. Es el epítome de la pérdida de tiempo: desde esperar media hora a que el 105 se digne en pasar hasta el ver cómo los peatones te pasan caminando en el 142 (hay días en que va más lento que la digestión), andar en ómnibus supone que tenés por lo menos un hora más de vida para perderla mientras una máquina de hierro ensancha el agujero en la capa de ozono. Si vas a contaminar, valor, por lo menos llegá rápido (ya sé que igual contamina menos que un auto porque transporta a más personas pero ¿saben qué? No me importa, los bondis siguen siendo mala gente).

Como bien decía Berch, el tiempo es oro. No se imaginan las cosas que podría estar haciendo en vez de estar sentada mientras me intentan vender un chocolate Nikolo por parada. Onda, ta, sí, no estaría salvando al mundo ni juntando firmas para alguna causa, pero ¿cómo voy a siquiera tener energías para llegar a considerar ser la próxima Madre Teresa de Calcuta si duermo una hora menos por día? ¿Eh?

Lo leyó en Catatonias: CUTCSA entra en el Libro Guinness por 'récord
al tapizado más feo del transporte urbando mundial'.

Por otro lado, el bondi te da tiempo de pensar. Eso es bueno (o no, dependiendo del momento del año y sus acontecimientos paralelos), pero sólo si es a la vuelta y está medio vacío. Porque sino, lo único en que voy a pensar es en lo tarde que estoy llegando (otra vez), en lo tanto que odio a Petinatti (otra vez), en los bastardos que me robaron el iPod (otra vez... che, media pila, no me lo roban en Uruguay y me lo vienen a robar en otro país), en cuánto odio andar en bondi y en todo lo que tengo que hacer.

Si solamente fuese eso, todavía. Pero no, señores, es peor:
odio que te tengas que sentar de a dos. Mi mente toca un pequeño aleluya cada vez que me subo a uno que tiene sólo una fila de asientos en un costado. No me importa que la persona al lado mío sea la más pulcra, linda, bienoliente y fabulosa del condado, si no te conozco, no te metas en mi espacio personal. No. Absolutamente no. Seré una cara de orto, pero no me gusta. Y el de al lado puede odiar estar sentado tan cerca de alguien tanto o más que yo, pero no tiene más remedio tampoco.

'Bondi' según Google Images. Clara señal de que Uruguay no es Australia.

Supongo que andar en bondi es barato, y por eso hay que bancarse cosas así. Además, no se me ocurre otra forma en la cual aglomerar a tanta gente junta que se dirige en la misma dirección. Pero igual los odio.

Tanto, que hace un par de años escribí un ensayo titulado 'Dígale no a los ómnibus – por qué no quiero ir en bondi a la facultad' y se lo entregué a mis padres. Consta de tres maravillosas hojas de Word, divididas en tres espléndidas categorías ('Contexto' – 'Tiempo' – 'Seguridad') que hoy son origen de las más pesadas burlas contra mi persona y traídas a la luz en toda reunión familiar. Estoy orgullosa de él. Es más, les publicaría los highlights, pero está en inglés y me embola traducirlo todo (ya les traduje el título, manga de ingratos, qué más quieren).

¿A qué iba? ¡Ah! Bueno, ¿vieron cuando sus padres les dicen 'bo nena, alegrate que tenés bondi porque yo cuando era chico corría 10K para volver del laburo, decalzo, sobre la nieve, con cinco planchas atrás mío queriéndome robar las bases, con la mochila llena de libros porque en esa época no esistía la internés y blablabla'?

Directo desde el álbum familiar: mi vieja yendo a la facultad.

Bueno, ayer en vez de volver en bondi del laburo, caminé con un compañero desde la Plaza del entrevero hasta Benito Blanco y la Rambla. Y está bueno, che. Ta, sí, entre el descanso que nos tomamos (porque ÉL estaba cansado, no yo, quien no había dormido la noche anterior – aprendan, bitches) nos llevó casi un par de horas. Pero estuvo bueno y es bien posible. Eso sí, para el resto del camino hacia mi casa, me tomé un taxi. Por lo menos me ahorré 100 pesos de viaje.

Pro-realidad

viernes, octubre 19, 2007

Hace un tiempo ya que escribí el siguiente post. Bah, en realidad, empecé a escribirlo hace tiempo y después le fui agregando y quitando cosas. Cuando lo terminé, decidí no subirlo, no porque no me interese saber qué se piensa al respecto, sino porque me parece que está muy abierto a la malinterpretación. Además, no es divertido. Pero me cago en todos y acá va de todas maneras.
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Será por mi inocencia extrema, pero hay temas que simplemente no entiendo.

No puedo creer que tenga que existir una selección de fútbol gay. No me entra en la cabeza que haya gente que siga pidiendo que los científicos los convenzan de que existe 'esto del calentamiento global'. No comprendo qué
daño puede hacer un flaco fumado, especialmente si lo comparamos con uno tomado. Y, aunque lo intente, no le encuentro explicación a que aún haya gente en contra de la despenalización del aborto.

Sí, seguro, entiendo que haya gente que se oponga al aborto en sí, por sus creencias religiosas o valores morales. Después de todo, no es un tema de ser pro-choice o pro-life (términos que realmente odio, ya que para mí yo soy pro-life por tener derecho a hacer de mi vida lo que se me cante), es un tema de cuándo personalmente creemos que un cigoto, un embrión o un feto es un humano.

Existen miles de opiniones sobre el tema, y con todo el mam
bo de la ley de Salud Sexual y Reproductiva, seguramente las conozcamos todos. Lo que no entiendo es por qué quienes toman opiniones más conservadoras al respecto sienten esa necesidad de imponer sus creencias al resto de la población. ¿Nunca abortarías? Bárbaro, es una opinión respetable; pero no le quites el derecho a tener sus propias creencias a quien no piensa igual que vos. Pero claro, ¿por qué alguien va a considerar las opiniones o creencias de otros cuando el presidente ya dijo que ni loco lo hacía? Así de simple. Así de ridículo. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------

En el 2005, el economista Steven Levitt y el periodista Stephen Dubner editaron un libro fabuloso que recomiendo a toda costa: Freakonomics.

En él, planteaban una decena de hipótesis económicas basadas en estadís
ticas, donde encontraban curiosidades de diverso tipo (por ejemplo, que un profesor tiene más probabilidades de hacer trampa por sus alumnos que los alumnos mismos). Probablemente la más controversial era aquella referida al aborto, aplicada a EEUU.


Cuenta el libro que la delincuencia en los EEUU decayó dramáticamente en los últimos 15 años. Los medios – y la opinión pública en general – adjudicaron este logro a las campañas gubernamentales anti-delincuencia y a una mayor presencia policial en las ciudades. Sin embargo, los autores encontraron que no fue así; por ejemplo, durante este período, hubo menos policías en las calles que en otros tiempos.

Según los autores – y aquí se desata la controversia – los americanos le deben las gracias a la legalización del aborto en 1973. Pronto y claro, los delincuentes no nacían. Sus potenciales madres, por motivos que van desde la pobreza a la falta de madurez, sabían que no iban a poder darle a sus potenciales hijos una vida con oportunidades y, por ende, abortaban.


En EEUU este 'descubrimiento' fue el que generó la mayor polémica alrededor del libro. Sin embargo, el debate no se centraba entre personas que estaban de acuerdo con lo propuesto y quienes lo rechazaban rotundamente: la derecha los acusó de pro-choice, la izquierda de racistas (porque estadísticamente quienes abortan en aquel país son adolescentes, solteras y de raza negra) y las feministas de considerar que las madres solteras fomentan el crimen.

Así que imagínense lo que causaría en Uruguay. Es una cagada, pero, ¿soy la única que juega mentalmente con esta idea? ¿Es tan malo decir que una medida como la despenalización del aborto va más allá de ideas religiosas y éticas y que, realmente, podría ser beneficiosa para el país? ¿Pueden tener razón las mujeres que dicen, 'mirá che, todo bien, pero yo no puedo traer al mundo un nene porque no lo puedo mantener'? ¿Es odioso no tener en cuenta al lado sentimental del debate? Y, por último, ¿qué pasa si, efectivamente, resulta ser una medida en contra de los índices de pobreza y delincuencia? ¿Qué dice eso de nosotros, como sociedad global occidental, si siquiera dice algo? ¿Dice algo nuevo?

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El otro día, mientras el Senado votaba al respecto, le comenté a alguien lo desafortunado que me parecía que la despenalización no fuese a salir. En seguida comenzaron a emitir sus dudas sobre cuánto tiempo debe transcurrir entre la concepción hasta poder hablar sobre una vida humana. Es así: a las personas les encanta emitir juicios de opinión y el tema del aborto es terreno rico para esto (me incluyo). Pero, este tema también tiene la particularidad de la duda. Todos dudamos antes de contestar, dudamos mientras contestamos y terminamos dudando sobre lo que acabamos de decir, aunque hagamos el mejor intento de aparentar estar seguros en nuestra posición.

Es que, se mire por donde se le mire, no hay respuesta segura o correcta y, por lo tanto, cualquier cosa que podamos decir es una mera opinión o creencia al respecto. Es más, el 15-15 del Senado solamente lo evidencia. Dejemos que cada uno tenga la libertad de elegir lo que se le antoje.


Por mi parte, prometo que si la despenalización del aborto sale, no voy a andar amenazando de muerte a quienes decidan no abortar. Tengan todos los hijitos que quieran.

Iba a poner la imagen de la manito a favor de la despenalización,
pero la que encontré en el sitio del MYSU tenía la peor calidad del planeta.
Así que en su lugar, acá tienen a Tabaré tapándole un ojo al país.

Mi blog es de Libra

lunes, octubre 15, 2007

Uya. Catatonias cumplió un año el 11 de octubre y no me di cuenta. Supongo que ahora me toca mirar al año que pasó y reflexionar sobre el año que vendrá, pero enfrentar ese tipo de tortura mental meses antes del 31 de diciembre es, bueno, sumamente cruel.

Sin embargo, y para por lo menos conmemorar la fecha de alguna manera, les dejo un par de cosas:


Para el año catatónico entrante prometo:
  • Seguir con mi tesitura de pensar dos veces antes de hacer aquel sublime click sobre 'Publicar entrada'. Eso sí, tal vez resulte como hasta ahora y termine publicando cualquier cosa igual.
  • Intentar ser más escueta en cuanto a la longitud de mis posts. Para dicho emprendimiento, voy a abandonar esa odiosa práctica de unir todos los blurbs que se me ocurren durante la semana y ponerlos en un solo Word. La consigna ahora va a ser: un blurb, un post.
  • Continuar con mi política de editar el post cuantas veces sea necesario para que quede lindo (especialmente en cuanto a la posición de imágenes).
  • Continuar con mi política de pasar el post a un notepad antes que a blogger y aprovechar dicho paso para cambiarle todas las apóstrofes que aparezcan en él. Odio las apóstrofes wordizadas.
  • Conseguirme / continuar rogándole a Pablo que me haga / armarme un template original y fabuloso para así abandonar éste de Blogger.
  • Dejar de fantasear con hacer remeras / pegotines / botones de Catatonias que solamente usaré yo (y mis amigos para hacerme creer que soy importante).
  • Y ya que estamos, dejar de perder el tiempo pensando en slogans para las remeras, por más demás que estén. (Digo, ¿quién no quiere una remera que diga 'Soy croqueta' o 'Word es puto'? Vamos. ¿No? ¿Nadie? ¿Hola?)
  • Seguir siendo croqueta. Lo lamento en lo más profundo del alma, pero no se puede cambiar algo nato.
  • Hacer un nuevo post sobre disfraces caseros para Halloween, ya que desde principios de mes que la mitad de las búsquedas por Google se dirigen a ese desactualizado post.
  • Volver a hacer un par de posts en serio en cuanto tenga medio segundo.
Agradecimientos:
  • Al pastor Celso Zorzenón de la IURD, por ser protagonista de mi post más popular y menos comentado.
  • A Alfredo, por decirme que tendría que escribir un blog.
  • A Lu y a mi madre, por ser mis únicas fans por tanto tiempo (y seguir siendo el 90%).
  • A Pablo, quien será el creador del nuevo template de Catatonias (¿porfi?).
  • A la gente del laburo por ser mis primeros lectores, aunque casi ninguno siga laburando en la empresa.
  • A la gente del laburo, nuevamente, por dejar que siga escribiendo el blog.
  • Y, sobretodo, a todos quienes en algún momento me leyeron o comentaron :)
¡Feliz cumple, blog!

Catatonias: continuamente mejorando para Ud. Y para vos también.

Catarsis

miércoles, octubre 10, 2007

Ando medio a mil con lanzamientos en el laburo, mesas especiales de exámenes y un casamiento al cual debo acudir el sábado (otra incógnita femenina de la cual soy partícipe: ¿por qué estoy invirtiendo tanto dinero y tiempo en un evento cuando no soy la que se casa?) pero estuve escribiendo pequeños blurbs de cosas durante la semana.


Hoy cuando los pasé todos a un mismo Wo
rd me di cuenta que, en su gran mayoría, tienen un hilo conductor catártico-quejoso. Lo que sobra puede ser considerado como pequeños fractales de mi propia teoría del caos mental, cosa que supongo es el leit motiv del blog en sí mismo.

Pero antes, una o
bservación: le comentaba a alguien en el último post que no tenía idea qué iba a hacer cuando tuviera que escribir otra entrada. Ahora que existe la posibilidad de que mi caudal de lectores vaya más allá de mi madre, familia, amigos personales y afines, me da cosita. Sí, terrible presión.

Es como cuando te preguntan '¿A quién traerías de vuelta a la vida si tuvieses esa opción?' en esos memes intrascendentes que realmente no buscan respuestas sino difusión masiva para que un zopenco inventa-memes se sienta popular en Internet. Si me pongo a pensar, no sé a q
uién traería de vuelta al mundo de esa manera (fuera del hecho que mis creencias pseudo-religiosas ni siquiera permiten esa concepción de que alguien pueda volver a ser la misma persona en este mundo si es arrancada de su muerte).

Es más, si alguien me diera la opción, creo que me volvería loca bajo la presión que implica dicha decisión y terminaría acostada en posición fetal en el piso de un cuartito, llorando, sin llegar a una conclusión. Eso, o terminaría escupiendo diez mil nombres a la vez. Así que acá van diez mil posts a la vez (como si eso ya no sucediera en toda entrada que me disponga a escribir).

El blog de Daniel Figares en Montevideo COMM
No suelo reaccionar así cuando me encuentro ante alguna variante d
el idioma español pero... what the fuck? ¿'Pido disculpas x adelantado'? ¿'...aprobada x la bancada de ediles del Frente Amplio'? Escribí bien, boludo. Sí, es un blog. Pero, lamento informarte, un blog no es lo mismo que hablar por MSN. No es algo que suelo hacer, pero escribir 'x' en lugar de 'por' es algo que solamente he visto en conversaciones de mensajería instantánea y, bueno, TeleChat (y aprovecho este momento para manifestar mi profundo repudio a quienes utilizan la k en dichos casos. Me dan ganas de decir 'hoy leí a cafca' o 'hacé un clic' o 'el coala de Marengo me tiene podrida' con tal de no poner una puta k).

Xq a pesar de la seriedad, es 1 tipo kanchero

Programas de televisión bizarros (en ambas acepciones)
Ya que estamos, ¿por qué me cuelgo mirando TeleChat? Es como cuando
me convertí en fan del programa de Pare de Sufrir, aunque en éste por lo menos habían 'dramatizaciones basadas en hechos reales' que, no importa lo que me digan, eran fabulosas. Mi favorita fue una en que dos vecinas y amigas de toda la vida se encontraban en la puerta del edificio y se ponían a charlar. A una la vida le estaba sonriendo; a la otra no. Entran al apartamento de la primera y se toman un café. En una, la dueña de casa se va de la toma y la otra, mucho más joven, se queja en off sobre qué bien le iba a la otra y qué lindos muebles tenía (ahora imagínense qué lindas quedaban las dos sillas de jardín postradas en la mitad del living falso). Acto seguido, se muestra a la joven contratando una macumba para la primera, con el cartelito de 'Basado en hechos reales' aún tintineando en la esquina superior derecha de la pantalla. A la primera mujer – a la que le iba bien – le empieza a ir mal y discute con su marido. Fin.

Gloria Trevi
¿Por qué me gusta tanto tu tema? ¿Por qué? Lo tendría que odiar con toda mi alma, pero me encanta que la noche no haya sido oscura sino que fuese de lentejuelas. ¿Por qué, en cuanto quiero cantar adentro de mi cabeza, empiezo con que me solté el cabello y me vestí de reina y me puse tacones y era bella? Le estás quitando creedibilidad a mi espléndido gusto musical. ¿Por qué me pongo a bailar cuando ni siquiera me acuerdo del ritmo la mitad de las veces? Puede ser porque me parece, Gloria, que sampleaste a Gloria Gaynor un poquito. ¡¿Pero por qué mierda me gusta tantoooooo?!

Len-te-jue-las

Dedicado

Bueno, convengamos que tu campaña publicitaria en prensa (esos avisos de ancha y larga) me gustaron pilones. Sí, sí, fueron elocuentes. Pero ¿por qué mierda te
tenés que caer cada cinco segundos? Encima, siempre lo hacés cuando ESTOY USANDO INTERNET. No estoy mucho en casa así que me da miedo pensar cuántas veces te caés y no me doy cuenta. Encima, no sé qué servicio tengo contratado porque yo no lo contraté pero ¿PODRÍA SER MÁS LENTO?

Personas que te mandan videos de Google Video

Ta, hubo una época en que me molestaba que me enviaran vid
eos de YouTube. Por razones supernaturales (tal vez relacionadas con el punto anterior), demoraban años en cargar, me cagaban toda la conexión y, en la mayoría de los casos, era un video donde un tarado metía Mentos adentro de una Coca y uy qué loco, salpicaba por todos lados. Por suerte superé esa etapa. Pero ahora se les está dando por mandarme videos de Google Video. La re puta madre, hay una razón por la cual Google compró YouTube.

Siempre y cuando le des viagra cibernética (promoción válida hasta agotar stock)

El cambio de horario
Gracias por la hora que me robaste, cambio de horario. Son las 9 am y deberían ser las 8 y no importa cuántas veces intente no p
ensar en ello, siempre voy a saberlo. Nunca me voy a olvidar. Encima, seguro empeñás la hora para poderte comprar pasta base y/o championes con resortes (lo que me faltaba, hasta el cambio de horario es plancha).

Coca Light escurridiza / Cajeros automáticos inse
nsibles
¿Qué no tenés cambio? Entonces levantate de tu trasero gordo y andá a buscarme cambio, no es mi culpa que los cajeros automáticos no le hagan caso a tu
s caprichos de comerciante-acapara-Coca-Lights y me den billetitos de 500 cuando no tengo un peso encima. Encima, ¡me dijiste que me daban cambio en la pollería y era mentira! Dame mi Coca Light, puto.

¿De qué te reís, especímen?

Revelaciones
Ah eras vos que me cortabas la conexión, anti-virus de mierda. Y ESO QUE NUNCA ENCONTRÁS UN PUTO VIRUS. ÑOQUI.


Menos mal que los repartidores de Coca Light dejaron de hacer paro. No me gusta estar de mal humor. Tampoco me gusta reconocer que la falta de Coca Light en mi sistema me pone así. No me juzguen, no soy Giordano.

Opalaleta!

miércoles, octubre 03, 2007

Este, en la foto, es Perrhitaw. Ayer volvía caminando de la parada de bondi a casa, intentando cuidar a mi hermoso cerquillo de los estragos de la lluvia, cuando Perrhitaw me empezó a seguir. Mi primera reacción – como todas mis usuales primeras reacciones – fue de miedo. Le tengo fobia a los animales desde que un perro llamado Bonito casi me rebana un dedo de la mano derecha y por ende, suelo evitarlos a toda costa.


Pero Perrhitaw continuó fielmente siguiendo mis pasos. Yo para
ba y Perrhitaw paraba. Yo caminaba y Perrhitaw caminaba. Yo estornudaba y Perrhitaw estornudaba (ta, esa es mentira). Llegué a mi humilde hogar e ingresé, contenta que ya no tenía que preocuparme por mi cerquillo. Perrhitaw se quedó afuera de la reja y me miraba con cara de gato con botas en Shrek. Me di vuelta y enfilé hacia la puerta.

Y ahí, Perrhitaw se largó a llorar. Intenté hacerme la recontra superada y abrí la puerta, pero Perrhitaw seguía llorando. "No, Perrhitaw, no puedo, esta no es tu casa". Más llantos. "Perrhitaw, andá a tu casa, tenés un collar re lindo que te lo debe haber comprado alguien, andá". No paraba de llorar la pobre criatura. "Pero Perrhitaw, vamos, si te quedás acá me voy a olvidar de darte de comer y ¡va a ser peor!". No había caso.

Acto seguido, salió mi madre preguntándome por qué estaba hablando sola. Vio a Perrhitaw y como era el perrito más adorable del planeta, lo dejó entrar. Lo llevamos al fondo y cada vez que yo me iba, Perrhitaw lloraba. Me dio una ternura.

En fin, todo esto viene a que una amiga me dijo después
que el que un perro te siga a tu casa es buena suerte. Y, efectivamente, ayer de noche me enteré que por alguna razón, terminé siendo finalista del 2° concurso de blogs uruguayos de Freeway. ¡Yay!

Porque todo el mundo sabe que nosotros bloggers tenemos terrible lomo.

Como ya mandé a mi futura profesión como periodista a Lomas de Carrasco, voy a recibir esta noticia como persona-de-perfil-marketinero que soy y, por ende, pasaré a analizar mis chances de ganar.

Ahem.


Aparentemente, los otros finalistas son Ciudadano Quejeta, NO soy SOLO una curiosa MAS, Sool, y Tan versátil como acústica. Los primeros tres los conozco – es más, decoran mi toolbar de feeds del Firefox – y el último no. Más aún, Ciudadano Quejeta tiene el grandísimo honor de ser el único blog al cuál le he afanado un post durante aquel a
rduo periodo de mi vida conocido como 'la noche en que escribí un capítulo de mi tesis'.

Por otro lado, NO soy SOLO una curiosa MAS es mi idola y sé que me estoy refiriendo a los bloggers por el nombre de sus blogs, pero es porque prefiero que me digan 'Catatonias' a que me digan DIT o mi nombre posta (que Freeway ha tenido la delicadeza de esparcir por la güeb). (Ojo, si me gano el iPod, tampoco me molesta tanto.) (En serio.)


Y a Sool le encantan los patitos de hule. Say no more.

Hasta ahí todo bien, aunque la veía difícil porque vamos, Catatonias es como el little blog that could al lado de los otros. Y sí, tendré menos comentarios por entrada que los tres, y sí, mi template es un bochorno y sí, casi nadie entiende la mitad de mis posts. Pero vengo de una familia numerosa y tengo muchos primos y creo que en el laburo, si me porto bien, puedo lograr que la empresa vote por mí. Ahí ya tengo algo así como 70 votos bajo el brazo. Ah, me olvidé de Raquel. 71.


Todo eso hasta que llegué a Tan versátil como acústica. La mierda. La mina tiene más de cien comentarios por entrada y escribe cosas que se
leen en 20-30 segundos. Dios mío, además de haber encontrado el mismísimo polo opuesto a mi blog, me arrebataron el iPod en dos segundos. Encima, hoy, cuando llegué a casa y grité "¡Perrhitaw!", Perrhitaw ya no estaba. Al menos que me lo encuentre alguno de estos días y se disponga a seguirme a casa de nuevo, creo que está todo dicho.

Happy panda!

Sería un panda triste si no fuese que ser finalista es, sin lugar a dudas, algo que me pone súper contenta. Me encanta escribir. Me gusta mucho leer, también; cuando llegué a los blogs de Diegzor, Sool y Lisa, algo hizo que los agregara a los más o menos veinte feeds que tengo ahí arriba. Supongo que dentro de ese algo jugaron un montón de cosas, pero, por encima de todo, que tenían algo para decir y que lo decían bien, a pesar de no siempre estar de acuerdo con ellos. Algo así como el 'yo quiero ser así cuando sea grande' de una nenita de 23 años.

Ni en pedo soy grande. Ni en pedo les llego a los talones. Pero pensar que capaz que alguien – cualquiera – puede llegar a pensar que soy comparable... supongo que algo debo estar haciendo bien. Gracias, Papá Noél, yo sabía que vos existías.

Ah, y si alguien reconoce a Perrhitaw, sepan que mi intención era buscar quién era el dueño. Perdón, pero tu perro es McGyver y no tengo idea cómo logró traspasar dos rejas y desaparecer (aunque tengo la sospecha que lo aprendió de quién sea que se afanó la bicicleta de mi hermana la semana pasada).


(Este post va dedicado a Alfredo, quien me dijo un día de octubre del año pasado: "Che, Tefa, me parece que vos tendrías que escribir un blog".)

Matices de gris

jueves, septiembre 27, 2007

Estoy muerta de sueño, cansada, y debería irme a dormir en cuanto antes, pero recién terminé de ver pantallazos de la entrevista que Nacho Álvarez le hizo a Mujica en Pan y Circo. El Pepe. Dios sabrá cuántas veces lo he mencionado a lo largo de mis ya reconocidamente interminables posts. Me dan ganas de escribir un cuento en el cual Mujica y Daisy se encuentran en una chacra, cabalgando sobre mulas blancas como la cocaína. Llevan banderas del Frente, alzadas en alto, revoleando contra la brisa primaveral causada por los aviones aterrizando en el aeropuerto a meros metros de distancia.


Se ven. Se encuentran. Frenan a sus caballos (¿los caballos se frenan o estoy demostrando mi completa ignorancia deliberada hacia todo lo que signifique campo, vacas, caballos y bosta?). El Pepe la saluda a Daisy cordialmente, alzando su boina marrón unos centímetros sobre su cabeza para luego nuevamente reposarla sobre aquellos cabellos grises que resplandecen bajo unos pícaros rayos UV que se escabulleron a través del agujero en la capa de ozono. Daisy suelta risitas al viento y atina a cebarle un mate al Pepe. Por los nervios, se le cae la bombilla a los yuyos. Más risitas. En un gesto caballeresco, el Pepe se baja de su corcel y prosigue a recoger dicha bombilla del suelo.

Basta de divagues. El Pepe está casado y Daisy es lesbiana. Pero qué lindo sería; sería como una oda a todo aquello vagamente político que atina a comprender este blog. Sólo encuentro una gran diferencia entre ambos personajes. Lo de Daisy es puramente platónico y para reírme un rato, a pesar de mi admiración por su preocupación en cuanto a lo tecnológico. Lo de Mujica – y esto probablemente caiga bastante mal en mi restringido grupo de pares e impares – es distinto.

Mujica me da una ternura. Pero no es un sentimiento de lástima, lejos de eso. Sinceramente, me resulta alguien fascinante. Sí, probablemente sea lo más contrario al estereotipo del político que a muchos le gustaría ver al poder de un ministerio, y probablemente no sea la persona que mejor controle sus impulsos. Sin embargo, escucharlo hablar sobre cómo cambiaron sus visiones y los medios hacia sus fines, oír a alguien que siempre fue pintado como tremendo extremista decir "porque no todo es negro. Ni todo es blanco," cuando habla sobre tener amigos soldados que se hizo durante la dictadura, me da confianza. Llámenme loca, pero creo que Mujica es un tipo bastante coherente e inteligente. O al lado de Nacho Álvarez, cualquiera parece Einstein.

Aunque pensándolo bien...

En una se puso a hablar de que a los niños uruguayos le faltan abuelos y de que, muchas veces, él terminaba siendo como la figura del abuelo postizo de muchos niños uruguayos. Más allá de que no estoy muy de acuerdo con él (vamos, si hay algo en Uruguay son viejos), quiero que Mujica sea mi abuelo postizo. Eso sí, si algún día lo voy a visitar, todo bien con la chacra, pero yo me mando al ministerio.

Tema aparte I: uno de los 'auspiciantes' (esos que aparecen al final del programa, cuando los 'panelistas' divagan frente a las cámaras en el ya clásico momento televisivo light de clausura) de Pan y Circo, es un centro de estética masculina llamado CuteCut. Me cuesta muchísimo comprender qué pensó el dueño de este establ
ecimiento metrosexual cuando decidió ponerle nombre a su negocio. Creo que si hiciéramos una mini encuesta a una muestra de típicos hombres uruguayos que siquiera utilizan los servicios de estos establecimientos de 'belleza masculina' y les preguntáramos cómo le gustaría que su peluquero le cortara el pelo, ninguno buscaría algo 'cute'. ¿Se lo imaginan?

'Buenas tardes, Cacho, ¿cómo lo querés hoy?'
'Ay, haceme un corte bien lindo'.

No. Es más, muchas veces he visto a dicho establecimiento a través de la ventanilla del bondi a la vuelta del laburo, y siempre me llamó la atención. En primer lugar, porque no es el típico 'Sonia/Raúl/Yésica/Lilián Peinados'. En segundo lugar, porque me resultó interesante que tiene algún concepto de imagen e identidad corporativa; tienen un logo que demuestra que fue pensado y si mirás para adentro, lo que ves refleja lo que sea que ese logo quiere connotar. Pero nunca – nunca – pensé que sería un centro de estética masculina.

Tema aparte II: Pan y Circo cerró con el tema 'Hey Now Now' del grupo The Cloud Room. El tema es conocido por ser 'la canción del aviso de Pepsi', aquel donde la pantalla se divide en seis y se muestra, en cada cuadro, a un flaco caminando a destinos diferentes. Los primeros cinco son fabulosos, mientras que en el último, no pasa nada interesante y se cae sobre un basurero. Lo que me llamó la atención fue que en seguida asocié el tema con Pepsi. Odio Pepsi. Soy fan a muerte de la Coca Light (qué sorpresa, ¿no?). Pepsi me parece el beveraje más repugnante que Dios ha puesto sobre la Tierra. Pero tengo que reconocer que quien haya elegido el tema para el aviso se la jugó mal, y le embocó mejor aún. Congratulaciones varias, persona X. En segundos incrementaste el market share de Pepsi a que incorpore a todo fan de la música indie (que sí es un género, carajo).

Tema aparte III: Están pasando el aviso de 'Mundo Cruel'. Me pasa algo raro con Petinatti. Si está puesto en la radio, me río un poquito, esbozo una carcajada (que sí se puede hacer), me entretengo. Si lo veo en la televisión, me encuentro con ansias de introducirme dentro del aparato Phillips que protagoniza el estar de casa, hacerme dibujito animado con terribles tetas y cintura miniatura (una onda Jordi Labanda) y posar mis manos alrededor de su gordo cuello para luego comenzar a lentamente ahorcarlo mientras le pateo la entrepierna con mi delicado pie ilustrado que lleva puesto un stiletto azul eléctrico. Menos mal que lo pasan a la misma hora que Project Runway. Menos mal.

En fin, a mis amigos bloggers: ahora vayan y escriban un post en serio sobre la entrevista. Creo que he comprobado, una vez más, que yo no puedo.

De tin marín

sábado, septiembre 22, 2007

Siempre me piden que busque un grupo. Siempre uno tiene esa tendencia a identificarse con ciertas personas de ideologías cuasi-similares, o algún grupo etario, o de género, o moda, o lo que sea. Cuando estaba en primaria – y en liceo también, supongo – se me pedía que me identificara con un grupo dentro del género femenino de mi generación académica.

Dependiendo de quiénes eran mis amigas, ahí me encontraba yo. Y
las demás eran peores, por pertenecer a otro grupo, por ser de otro estilo, por no ser ‘nosotras’. Era algo muy nacionalista, llevado a una generación de niñas y adolescentes que, en ese momento, supongo lo necesitaban.

Cuando era más chica, pónganle que tenía 12 años, decidí que yo quería ser skater. La mayoría de las personas que me conocen habrán escuchado hablar de estas épocas gloriosas en las cuales yo me vestía como fuera – siempre que fuera diez talles más grande – y me paseaba a pata por todo el barrio poniendo cara de mala y pensando que Green Day era lo más hardcore del planeta. Patético, I know. Pero, aunque la única vez que me subí a un skate me caí de culo y decidí que no era lo mío, yo era una skater. Terrible poser. Pero yo me creía skater.


No tenía amigos que compartieran esa ideología de vida basada en temas de Sublime (aunque ellos eran más surfers que otra cosa). Pero encontré a un grupo que no le importaba y ellos eran mis amigos. Ahí entraba otra dicotomía: la de ser popular o no. A mi no me convenía ser popular, entonces no lo era. Yo era skater, que lo parió. Alguien marginal en un mundo de privilegiados, era una mina hardcore, aunque mi nivel de 'hardcoreness' hubiese sido igual que la de Green Day en ‘Warning’.

Más grupos, entonces. Las chetas, las high, las populares, las
19, las 14, las 7. Y yo me mantenía fuera de eso, porque a mí no me interesaban cosas tan banales como los grupos y las jerarquías generacionales y con quién hablaba y quién me daba bola y quién era mi amiga o no. Yo era como era. Y los demás... no importaban.

Supongo que así nació mi narcisismo exacerbado, el que continúo teniendo hasta hoy (digamos que el simple hecho de tener un blog me hace terriblemente egocéntrica y narcisista y demás, cosa que de a poquito, va probando mi interminable tesis).

Hoy, me piden que sea de un bando político. Del Frente, Blanca, Colorada, no sé. Por lo menos identificate con una ideología. ¿Qué s
oy? Anarquista, individualista, liberalista, realista, republicana, demócrata, socialista, comunista, o el famoso liberatarianism. Y no sé cuál elegir. No me convence ninguno.

Leía en un blog recién que los bloggers uruguayos se pueden dividir en izquierdistas o liberalistas. ¿Eso dónde me deja a mí? ¿Soy izquierdista por estar de acuerdo con algunos valores socialistas? ¿O soy liberalista por estar de acuerdo con algunos valores derechistas? ¿Soy un cerdo comunista o capitalista?

Vamos todos: awwwwwwwwwwww!

Soy un cerdo, sí. Pero de qué tipo... ni idea. No creo en la democracia. No creo en el autoritarismo. No creo en el socialismo o el comunismo o el anarquismo. No hay ideología que me cierre. Claro, convengamos que tampoco las debo conocer a todas. Pero no creo en nada. Muchos me dicen que soy idealista, pero estoy 100% convencida que mi ideal utópico de lo que sería una sociedad feliz y equitativa es realmente imposible. Entonces, ¿qué soy? ¿Pesimista? ¿Postmoderna? ¿Ladilla? ¿Insoportable? ¿Divina?

No creo que ningún sistema político-ideológico de los cuales conozco me sienta bien. Pero tampoco tengo alternativas, tampoco tengo la solución mágica. Solo sé que ninguno me gusta. Ahora, entonces, ¿qué me gustaría? Si tuviera esa respuesta, sería millonaria.

[Disclaimer: prometo que no hice este post solamente para subir fotos lindas de chanchitos.]
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