Nuestra patita fea

martes, marzo 20, 2007

En julio del año pasado tuve que entrevistar a un político. En julio del año pasado yo me encontraba a kilómetros de distancia en un pequeño país llamado Reino Unido, cuna de la gran Elizabeta II y un gran símbolo fálico como lo es el Big Ben (que, by the way, no es tan grande).


Como no había
ido a la última clase de TV – así como al 40% de las clases pero igual pasé con la mejor nota del grupo (aprendan, bitches) – me enteré mientras estaba de viaje. Por eso todo fue cuestión de una rápida llamadita collect a mi vieja para que hablara con una amiga de ella, que era amiga del dueño del perro del portero del vecino de la doctora del abuelo del tío de la sobrina-nieta de un político cuyo nombre ni me acuerdo.

Acto seguido, me bajé del avión e hice la entrevista más aburrida y pesada de mi vida, a un hombre con la voz m
ás monótona de todo el Palacio Legislativo, que gustaba de taparse la boca mientras vociferaba adjetivos condescendientes sobre la población media.

Sin embargo, dos cosas buenas surgieron de aquella entrevista. Primero, me sentí la súper periodista, con carné y todo, deambulando por el masivo Palacio (y por primera vez en mi vida ¡no me perdí!); la segunda, durante la investigación previa que siempre supone una entrevista, me enteré finalmente quién era exactamente Daisy Tourné.

El pasado 1° de marzo, Tabaré Ramón anunció el relevo del Ministro del Interior José Díaz, y que éste sería reemplazado por la diputada Tourné (tal como lo establece la curiosa entrada sobre Daisy en Wikipedia). Ésta se convirtió en la primera ministra mujer en la historia del Uruguay, además de que apuesto a que es la primera diputada y ministra del Uruguay en compartir nombre con la novia del pato Donald.

Les juro que busqué y busqué pero no encontré una foto
donde pudiera ver si usan los mismos zapatos.


Recuerdo que en julio del año pasado, la ministra Tourné me había llamado la atención por estar a favor del aborto. También me llamó la atención porque se llama Daisy. Vamos, gente, Daisy. Es tan cool como decirle Elizabeta a Isabel II. Siempre que la veía en la tele pensaba "qué grande, la Daisy". Comencé a darme cuenta que lo mío ya rozaba el fanatismo, pero no entendía el por qué (aunque mucho puede tener que ver con que daisy, o 'margarita' en inglés, es mi flor favorita).

Hace unas semanas decidí, entonces, que este post sería en honor a esta valiente mujer, que con semejante nombre ha llegado a ser ministra y que ha logrado plasmarse en mi memoria aún cuando diputada, mientras que un senador monótono, que creo también fue médico alguna vez, no lo pudo hacer.


Siguiendo con esta idea, y para justificar un poco el hecho de estar al borde de fundar su club de fans, decidí comenzar por el mismo lugar en que comienzan todas mis investigaciones, todos mis deberes, el mejor periodismo y al mejor estilo 20/20: Google. Y allí, flamante y en el primer puesto de los rankings orgánicos, lo encontré. Fue algo impulsivo, ni siquiera lo abrí en una ventana o tab nuevo, ni leí lo que venía después, simplemente llevé el puntero del mouse hasta allí e hice EL click.

Así me encontré con el sitio web de la Ministra del Interior, Daisy Tourné. Y me encantó. Allí me enteré de que todos los viernes a las 17 horas, la Ministra está en VTV; encontré un foro donde Daisy le pregunta a todos los internautas que se encuentran allí 'qué necesitarían para sentirse seguros/as, sugerencias', que fue
hija única del matrimonio entre María Obdulia Valdez y Pedro César Tourné. Que estudió Educación Primaria, que no es muy fotogénica y solamente con unos meros clicks, me enteré de todas sus posiciones, proyectos de ley y participaciones.

Idolaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

No me dio el tiempo de leerme todo, algún día lo leeré y ahí decidiré si hago el club de fans o no. Pero me acordé de algo que, por alguna razón, vengo repitiendo en estos últimos días: que nunca sé bien qué es lo que quieren cambiar los políticos uruguayos y que nunca encontré a uno que hable sobre la tecnología como un ámbito para cambiar y no como un "yay somos Uruguay y exportemos software a full".

Siempre dije que los políticos no se preocupan de que los ciudadanos conozcamos sus propuestas y que, una vez llegadas las elecciones, uno tiene que buscar y buscar para encontrar propuestas sólidas y no promesas hechas en jingles televisivos. Sólo se interesan por hacernos llegar el color de su partido, su slogan, su número de lista, su personaje histórico a emular, etc.

Les importa que vos tengas el pegotín, la banderita, la remera, la bolsita de plástico con una lista interminable de personas a las cuales nunca escuchaste ni nombrar. Esperan que nosotros, en casa, miremos la tele y tal vez nos enteremos de quién es quién, que leamos el diario y crucemos los dedos de que justo ese día sale una entrevista que valga la pena a un candidato, que se abran los cielos y Dios todopoderoso logre que haya un debate entre candidatos.


Se ve que no es tan así. Congratulaciones varias, Daisy. Me tapaste la boca.

Fe de erratas: como bien lo especificó un ávido lector, Daisy no es la primera ministra mujer del Uruguay, sino que es la primera Ministra del Interior mujer del Uruguay. Whatever. VAMOS CON DAISY.

Paréntesis

miércoles, marzo 07, 2007

Parecería que escribir un puñado de palabras al aire con vagas intenciones de hacer reír es algo completamente intrascendente. Hoy me doy cuenta que no es así: una realización que nada tiene de divertido y que demuestra, por más que yo no lo quiera ver desde la nube en que vivo, que hay gente que adora sacar las cosas de contexto y usarlas como se le de la gana. En la facultad lo llaman plagio o estupidez. En aquel ‘mundo real’ del cual nos advierten desde que somos chiquitos, se llama viveza.

Cuando empecé con Catatonias, proyecto que surgió de una conversación de cinco líneas por MSN con un compañero de trabajo ("che, tendrías que escribir un blog vos" "bueno, dale"), siempre fue con el objetivo de divertir. Cosas que pasaron en la vida real dieron después origen a las columnitas de Sex and the Tortellini, y ahí conseguí lo que en marketing llamamos un público objetivo: las personas con las cuales trabajo, casualmente, las mismas personas que originalmente expresaron ciertas ganas de leer lo que yo podía llegar a pensar.

Considero que muchas cosas en mi vida se dan así, en el sentido de que siempre intento hacer reír y siempre con un fuerte sentido de auto-crítica (como pueden apreciar desde los posts mismos... ¿o a quién se creen que me refería cuando hablaba de 'la fashion' o más aún, del 'departamento de marketing'?). Por más que mi nick sea diva-in-training, soy la primera en admitir que en todo sentido soy la persona más croqueta del universo. Tengo problemas de auto-estima, como toda persona, pero estos siempre han sido con respecto a mi apariencia física y no tanto a mi inteligencia. Sí, creo que soy una mina inteligente, que tiene muchísimas virtudes y muchísimos más defectos. Y sinceramente considero que mi capacidad para reírme de todo – y en especial de mi misma – es algo espectacularmente fabuloso.

Todo esto viene a que hoy, en el trabajo, en la mitad de una reunión, un compañero abrió mi blog en el monitor súper ancho de la sala de reuniones y se dispuso a ir punto por punto del post 'Sex and the Tortellini: 10 cosas que odio sobre ti', post que en su momento ya me había hinchado las bolas lo suficiente como para considerar no hacer nunca más una columna de Sex and the Tortellini.

Realmente no sé qué intenciones tuvo esa persona, ni qué reacción esperaba de mí. La verdad es que era solamente una cuestión de tiempo antes de que alguien con quien yo no me llevara en la diaria lo encontrara y se dispusiera a leerlo (especialmente si anuncio cada vez que lo updateo en mi mensaje personal de MSN). Eso nunca me preocupó; cuando vi el header verde en la pantalla, sí, me sorprendí, pero nada más allá de eso.

El hecho no es ese. Cuando publiqué dicha entrada, algunas de las respuestas que recibí al respecto, tanto en forma de comentario como en forma de posts en otros blogs, me molestaron muchísimo. No porque alguien no estuviera de acuerdo conmigo, sino porque me pareció sumamente condescendiente el basar mi experiencia entera de un laburo – en donde ya va a ser un año y medio que estoy –, en un post con 10 puntitos (que en realidad son ocho) de cosas malas que yo también hago o, en su defecto, a las cuales yo también contribuyo.

Eso, sumado al hecho de que solamente 16 días antes había publicado un post donde no dejaba de expresar mi profundo amor por tanto mi trabajo como mis compañeros, me molestó muchísimo. El descontextualizar, para alguien tan relativista como yo, es algo que realmente no banco ni tolero. Si todos descontextualizáramos, nadie tendría perdón.

Sin embargo, no dije más de lo necesario porque no quería armar lío. Supuse que tal vez, a pesar de que me parece que fui obvia, no se dieron cuenta que al quejarme de cositas del laburo también me estaba quejando de mí misma, de cosas que presiento que los demás ven en mí como compañera de trabajo. Tal vez la auto-crítica llegó a un punto en el cual los demás se sintieron demasiado identificados, a un discurso trillado y cuasi-necesario en el ‘Uruguay quejoso’ que vivimos, y por eso me quedé con el beneficio de la duda.

Pero también, no dije nada porque estas personas presentaron sus quejas descontextualizadas, sus diferencias de opinión y sus perspectivas de la manera correcta y educada: un comment, un post, una conversación por MSN, una conversación privada cara a cara. No lo hicieron al final de una reunión de trabajo que nada tenía que ver con el tema, preguntándole uno por uno a los presentes qué opinión propia ameritaba cada punto del post.

Confieso que no soy la persona más frontal del universo al menos que tenga un pedo galopante encima. Me he confesado por MSN y por e-mail un patético número de veces para luego hacer de cuenta que no pasó nada: en cierto sentido, soy igual que el gobierno de Tabaré, tanteando el camino con cada idea que se me ocurre para luego ver si caldea el ambiente y decidir si retroceder o acelerar. Escribir siempre fue mi forma de expresión, porque por más comunicadora social que sea, hay una muy buena razón por la cual mis notas en periodismo radial dejan mucho que desear, al menos que no haya un guión por medio. Escribir es lo mío.

Como esto es un tema del blog – y tal vez medianamente un tema del trabajo – planteo mi versión, mi posición, en el blog que dio origen a esta situación. Tal vez sea un intento patético por resolver algo sin tener que hacerlo cara a cara, o posiblemente es que lo que pasó me desconcertó tanto que solamente ahora, un martes a las 4 de la mañana, puedo darme cuenta que esto no fue algo menor. Y que mi molestia se tornó en puro y simple enojo.

Sinceramente, no entiendo con qué objetivo un simple compañero de trabajo intentaría reírse de mí a través de un post durante una reunión de trabajo. En serio, si alguien lo sabe, que me lo diga. Una cosa es que yo me ría de mí misma o que mis amigos se rían conmigo de mí misma. Otra cosa – muy diferente – es que alguien con quien tengo una relación estrictamente laboral se ría de mí y urja a los demás presentes a también hacerlo, en un ambiente que no es el indicado, con las últimas personas que debería hacerlo y de una manera que roza en la falta de respeto.

Otra cosa es que lo haga bajo la excusa de que como manager le gustaría saber qué quejas tienen las personas de su equipo
en este caso otro manager para poder mejorar. Es casi insultante, o por lo menos para mí lo es, insinuar que si algún día realmente no me gusta cómo se hacen las cosas no voy a ir directamente a decirlo. Me resulta irritante que haya descontextualizado una columna cibernética – un chiste – como método súper archi mega genial de descubrir lo que realmente pienso y, más aún, creo que mi principal queja sería, entonces, que el manager padece de extrema paranoia. Es eso o, realmente, lo que hizo fue una mera crueldad.

Con esto, dejo de hablar del tema. Porque el blog es el blog, y el trabajo es el trabajo, por más que lo último a veces sea contenido del primero. Lo escrito no se escribe durante el horario de trabajo, no está hecho para leerse durante el horario de trabajo y no menciona en ningún lugar exactamente qué trabajo es, dónde exactamente se encuentra y nunca – pero nunca – da los nombres de las personas que existen dentro de él.

Si alguien quiere decir algo al respecto, entonces, que sea fuera del trabajo. En su defecto, existe en el panel de la derecha, justo debajo de la mina en bolas, una herramienta muy útil diseñada para que quien quiera pueda comentar sin que su perspectiva sea vista por todo el mundo. Eso sí, no esperen que les conteste, ahora mismo no tengo más ganas de hablar del tema y no creo que eso vaya a cambiar ni mañana ni pasado.

En otras palabras, "mandame un mail".

El Tabaré, las clases y la masturbación mental

domingo, marzo 04, 2007

Terminaron los exámenes (por ahora) y Catatonias festeja junto a Tabaré con un magnánimo post dedicado a la blablableceada.

El diario argentino La Nación informó el miércoles que las propuestas con las que vino el presidente brasilero Inácio Lula da S
ilva en su visita del martes fueron antes aprobadas por el presidente argentino Néstor Carlos Kirchner, o, mejor dicho, su gobierno.


A quienes le interese, Argentina negoció bajarse del pony en cuanto a una propuesta que Lula pretendía llevarle a nuestro querido Tabaré, como muestra de su terrible buena onda en cuanto a la búsqueda de una solución a las asimetrías con los 'socios menores del bloque' (léase: los que estamos en el horno). Básicamente, es una flexibilización en las llamadas 'reglas de origen', una medida que Brasil pensaba ótima para favorecer el desarrollo de la industria paraguaya y uruguaya inmediatamente, con facilidades impositivas para la importación de bienes. Todo lindo, sin embargo, a pesar de que dichas reglas eran bárbaras para que Brasil se vaya a dormir tranquilo por facilitar el proceso de industrialización de los países chicos en el corto plazo, la medida sería un desastre para la industria uruguaya. Sigh.

Qué buenos que son, qué lindos, papá Kirchner y mamá Lula, cuidándonos del cuco desarrollado del primer mundo y dejándonos jugar con Chávez siempre y cuando no nos juntemos más con esa manzana podrida de Bush. Nos ponen en penitencia cuando nos portamos mal e invitamos a Finlandia a jugar a casa sin su permiso, o cuando fumamos en nuestros cuartos y encuentran las colillas en la papelera. Pero ellos en el fondo se preocupan, porque nos quieren y nos quieren ver bien: nos adoran tanto que les partiría el alma que nos vayamos de casa y nos casemos libre y económicamente con los EEUU en alguna iglesia trucha en Las Vegas con un cura disfrazado de Gargano. Sería un sacrilegio, eso de desperdiciar nuestro futuro con bebitos gringos.

Es hora de que escuchemos a papá Kirchner y a mamá Lula, ellos saben más que nosotros porque son grandes y tienen más experiencia en el tema (porque todo el mundo sabe que cuanto más masa corporal – eh, territorial – más se sabe). No nos tendríamos que quejar, todos los años nos regalan temporadas en Punta del Este, y cuando papá Kirchner se ofusca, mamá Lula nos defiende y nos manda barsileritos a nuestra costa atlántica. Tal vez, de última, sea sólo un caso de rebeldía. Not.

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Ya que estamos, juguemos a... ¿qué edad tiene el mandatario?

Para saber cuáles son las respuestas correctas, fíjense en el nombre de la foto.
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right-click, propiedades, location/url]

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Finalmente terminó el momento cumbre – el momento X – de mi vida. Señores y señoras, finalizó mi época de exámenes que marcarían si me iba a Inglaterra o no. Y, como buen final abierto, la respuesta es aún incierta. No me dio el tiempo de dar mi examen de TV, por lo que ahora me encuentro a la merced del sistema universitario para obtener una mesa especial, preferentemente durante el mes de mayo. Crucen los dedos por mí, los míos se encuentran disfrutando de un buen merecido break hasta el 12 de marzo.

El lunes cerca de 400.000 niños (más un puñado de pelotudos high-schoolers) empiezan las clases. Durante el mes que viene es el turno de los universitarios, quienes apuestan un año más a endurar horas eternas de clase con el único objetivo de conseguir un título y tener 'fundadas' aspiraciones a mejores sueldos. En fin, durante marzo y abril, todo el mundo empieza las clases. Yo no:



Aún así, se viene la adorable tesis. Si usted es blogger y recibe un buen número de visitas por semana (o, en su defecto, un buen número de comentarios por entrada), lo invito a comentar en este post. Podría ser de considerable interés para la muestra de blogs que busco analizar. Muchísimas Gracias Totales.

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Hace dos años, Tabaré Ramón nos pidió que festejemos (¡y hasta la victoria!). El jueves 1° de marzo, convocó a un acto en la Plaza Independencia para celebrar sus dos años de gestión. Después lo suspendió para el viernes, tal como al concierto de Bryan Adams.

Más que un festejo, fue una oportunidad para 'rendirle cuentas al pueblo' sobre los dos años de mandato, rendirle cuentas por más de tres horas y postergar el debate de Gran Hermano a tal punto que me terminé durmiendo antes de que se emitiera.

La oposición – cumpliendo con su trabajo de, bueno, oposición – salió a decir que esto era un "show mediático" (palabras del querido Vasinton Abdala), un abuso, una mala utilización del dinero del pueblo, una equivocación, un 'tanteo' hacia una posible re-elección, un error.

Yo qué sé qué fue. Un show mediático obviamente no, si según El País, Larrañaga y Batlle, el acto no dejó de ser "soberbido, tedioso y aburrido": no me suena al magnífico mundo del entretenimiento y el espectáculo. Después de todo, fue durante la presidencia de Batlle que nos íbamos a divertir y mucho.

Beeeeeh azul, rojo y blanco

Aparentemente 100.000 personas acudieron al acto (sin contar a la gente que sintonizaba Canal 4 Montecarlo esperando que empezara Gran Hermano), 100.000 personas a las cuales les importó poco y nada que su plata hubiera sido gastada en un estrado y demás. Ahora sí, me muero de la curiosidad: ¿en qué nivel estarían esas personas en la reforma tributaria?. No creo que sean de los que vayan a aportar más, ni creo que los U$S 60.000 que costó el acto haya salido de sus bolsillos.

La oposición – cumpliendo con su trabajo de, bueno, oposición – también planteó la posibilidad de que el lunes se solicite una cadena de radio y televisión para responderle a Tabaré Ramón.

Según Wikipedia ('WikiTeAmo' para los amigos), el nivel de aprobación de Tabaré Ramón al asumir su mandato fue de 64%. A mediados del 2005, la cifra cayó a 54% y en cuanto empezó todo el quilombo con las plantas de celulosa, cayó una vez más al 44%. Lentamente comenzó a subir, hasta que en junio de 2006 llegó a 45% (¡a la mierda!) y según la última encuesta realizada a mediados de diciembre de 2006, por Equipos Mori, se registró un leve crecimiento del 5%, teniendo actualmente una aprobación del 50% .

Además, no dejemos de ignorar el hecho de que, según un sondeo del gobierno, el 72% de la población apoyó la realización del evento.


Mensaje subliminal.

No seamos ingenuos. Es más, ignoremos al 72% que apoyó el acto y quedémosnos con el 50% de aprobación. Es muy probable que ese 50% comprenda a la mitad del país que hoy cuenta con menos recursos que la otra. ¿Quién mira televisión abierta hoy en día? Los que miran Gran Hermano, Intrusos, el noticiero o, más bien, quienes no pueden pagar una suscripción a un sistema por cable. ¿Quién le va a dar pelota a Larrañaga cuando aparezca en TV respondiéndole al súper mandatario? Los mismos que en ese momento van a estar mirando Scrubs en el canal Sony. Los demás apagan la tele. Entonces, citando al célebre Barret Puig, "escribir y que no te lean, hablar y que no te escuchen, eso no es comunicación; es masturbación mental".

Ah, eso sí. Llegan a ser las 23:30 y sigue La Lagaña blablableando justo la noche en la cual Nadia por fin se va de Gran Hermano y juro votar a cualquiera menos la oposición en las elecciones que vienen. No me importa que Vamos Con Pedro ahora encabece un nuevo sector político colorado para las próximas elecciones (¿y pensaron que el debate fue por que si nomás?), si me atrasan Gran Hermano, me compró un buen par de alpargatas y voto al Pepe. ¿Ok?

Sex and the Tortellini: 10 Cosas Que Odio Sobre Tí

domingo, febrero 25, 2007

Amo trabajar: es muy lindo eso de sustituir el rasque de bolas casero por uno profesional. Sin embargo, no todo es siempre color blanco fosforescente de tubolux. De vez en cuando las cosas se tornan un tanto odiosas y he aquí solamente algunos ejemplitos de esto:


1. E-mails con lo siguiente: "Llego más tarde. Como a las 10".

Ya que estás por qué no llegas 10:30 y te pasás media hora llamándome al celular así no llego más a las 15.

2. Que alguien de mi equipo falte por enfermedad y no sea yo.
Estrés, estrés, estrés, estrés, ¡ESTRÉS! Pucha, no necesitaba esto de aprender a no faltar más.

3. Reuniones de SCRUM con desarrolladores.
"Ayer hice lo mismo que anteayer. Hoy hago lo mismo que ayer. Mañana hago lo mismo que hoy. Pasado mañana también". Bienvenidos al maravilloso mundo del Marketing.

4. "Y... ¿cómo anda eso?".
Si todavía no fui hasta tu escritorio, no te llamé, no te mandé un mail o no te hablé por MSN, es que no terminé. Digo, maneras de comunicártelo, hay.

5. Trabajar un feriado laborable...
O sea... encima de esperar 2 horas para que pase el bondi, comer rápido antes que cierre la panadería, ver que no hay nadie por la calle y que me fajen con el taxi a la vuelta...

6. ...y que el jefe no vaya.
¡¿vos no sufrís?!

7. Las reuniones rezagadas.

En el preciso momento en el que uno emita un "chau", "me fui", o "¡hasta mañana!", alguien más les responderá con un "che, nos reunimos ahora, ¿dale?".

8. "Bo, ¿no era que vos no venías a trabajar hoy?".
Ah, ¿no me digas? Gracias por recordármelo.

9. El abuso del aire acondicionado.
Sólo porque afuera el Diablo decidió ascender a contar abogados en el Centro y trajo al Infierno consigo, (porque estaba aburrido, claro), no significa que la temperatura media dentro de la oficina tiene que ser pingüinesca. Las almas van al Cielo, no a la Antártida.

10. Situaciones acumuladas.
Me aparezco el viernes, que supuestamente me tomé para estudiar, dos horas tarde porque me dormí. Sí, hoy no venía a trabajar. Sí, estoy acá. No, no porque "ya que estoy acá" te puedo ayudar con una cosita. Me tengo que ir a las 2, estoy apurada. Sí, ya sé que son las 2:30. Ya sé que llego tarde. Ta, terminé, me voy, hasta el lunes. ¿Qué qué? ... NO, NO PIENSO REUNIRME AHORA.

¿Obsesionada? Ni tanto

domingo, febrero 18, 2007

Anoche soñé que me encontraba con un profesor dentro de mi antiguo colegio (por alguna razón, siempre que sueño con algo del ambiente académico-estudiantil, la locación es el edificio donde cursé primaria). El profesor en cuestión me informa que para recibirme me falta cursar una materia, 'Programación'. Más tarde, me entero que tal materia es anual. Imagínense mi reacción; a los que no me conocen, digamos que aquí es donde el sueño se convierte en pesadilla.

Mi primera reacción, dentro del sueño, fue de horror. Luego, comencé a formular diferentes soluciones al evidente problema: primero, podría intentar dar la materia libre y en una mesa especial, cosa que en la vida real haría a muchos alumnos de la querida UCUDAL estallar en carcajadas. Luego, pensé que tal vez hablar con alguien de importancia, explicar mi problema, funcionaría. Más carcajadas imaginarias. Como medida desesperada pensé en buscar una reválida a través de mi laburo; mentir un poquito, decir que ya sé programar por donde trabajo y ver qué tal. Pero tenía que hablar con alguien. Lo único que podía hacer era hablar con alguien.

Bajé las escaleras delanteras corriendo, sólo para darme cuenta que era viernes antes de la semana de carnaval y todo estaba oscuro. Una sombra de portero me informó que no había nadie más en el edificio.

"Pero en el liceo, ¿queda alguien?".

"Podés probar, siempre se quedan Soto y Florencia porque hay algo entre ellos".

Ya en mi sueño podía ver el edificio del liceo con una sola ventana iluminada en el segundo piso. Me di vuelta y corrí por el enorme vestíbulo hasta la puerta del fondo, con los championes haciendo esos ruiditos molestos contra el piso que parecía de mármol gris. Recé que la puerta estuviera abierta. La abrí y salí a la noche, con el recreo de los más chiquitos a mi derecha, la sala de actos a mi izquierda y un caminito de cemento frente a mí que rodeaba el recreo, separándolo de una enorme y oscura cancha de rugby. Seguí corriendo y corriendo, mis ojos completamente fijados en la ventana iluminada.

Doblé a la derecha, seguí el caminito, corrí como nunca corrí antes, como si nunca hubiese fumado y como si hubiese estado preparándome para la M4 desde los 3 años. Veía que la luz seguía prendida en el segundo piso, justo donde estarían los laboratorios; corrí y corrí, aunque no sabía por qué, no sabía quienes eran ni Soto ni Florencia ni si me podían ayudar, ni sabía por qué esto era tan grave, pero por alguna razón lo era, y por eso corrí y corrí.

Corrí y corrí a través de lo que supuestamente siempre quedó a pasos, pero en mi sueño eran kilómetros. Corrí y corrí hasta que la luz en la ventana se apagó y me desperté.
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¿Por qué siempre que me acuerdo de algo que soñé me resulta creepy?

En cuanto al concurso que dejé estipulado algo así como dos posts atrás, nadie ganó. Al final, estoy haciendo algo sobre planchas (no el electrodoméstico, sino la paranoia ante el estereotipo del plancha liceal) y ya tengo todo más o menos bajo control excepto una cosa: no encuentro a un docente liceal que quiera hablar del tema. Si alguien sabe de alguien, lujo, las entradas al cine van para él/ella.

También avisenme si alguien sí me sugirió el tema 'planchas'. La verdad es que no me acuerdo.

Sex and the Tortellini: Entre Sniffs y Otras Cosas Más

viernes, febrero 09, 2007

En poco tiempo, el trabajar se convierte en un relojito rutinario con ruiditos de teclado en vez del clásico tic-toc. El mismo horario, el mismo ciclo de tareas (todo llega a un full circle eventually), los mismos compañeros, las mismas salidas, los mismos almuerzos... se estarán imaginando al burócrata sumergido en papeleríos esperando segundo a segundo la hora de la salida, mientras la taza de café a su derecha se rellena diecinueve mil veces al día y sus ojos salomonenses saltan de sus órbitas poco a poco, ya rojos y desgastados por estar encerrado en un cubículo oscuro solamente acompañado por el zumbido del ventilador de la computadora.

Tengo la suerte de decir que, para mí, no es así.

Aunque sea la mejor pichona de diva que flota por la internés, le tengo miedo a todo. Al fracaso, a los perros, al flan, a las grasas, al morir sola, al
ridículo, a la humillación, a mi gato... son de todo tipo de miedos, de distinto índole y calibre. Por suerte, hay muchos que ya los superé; por ejemplo, ya no le tengo más miedo a manejar y varios de ustedes conocerán las velocidades a las cuales me gusta hacerlo (esta columna se la dedico al Schumacher de Crónica).

En fin, trabajar fue uno de aquellos miedos, especialmente condicionado por mi cualidad de croqueta y mi avasallante síndrome de desatención (¿por qué creen que cambio de tema cada dos por tres inclusive en un simple post?), que no tuve más remedio que superar.

<3>
Hace un año y medio (casi) que estoy laburando en el mismo lugar. Es el segundo trabajo posta que tuve en mi vida; el primero fue como periodista para una revista online que ya no existe y era medio freelance, por lo que nunca tuve que 'lidiar' con compañeros de trabajo.

Es que hoy por hoy, ir a trabajar es el perfecto equivalente de pasarme el día con algunos de mis mejores amigos: charlamos, nos cagamos de la risa, comemos juntos, nos tomamos el pelo, jugamos con Wilson (la pelota de fútbol americana, no el programador), con Sheyla, la pelota inflable amarilla y negra que tiene escrito ‘vamos arriba el bolso’ en drypen rojo (no Raquel), nos llamamos por los internos cuando nos mudan de isla y nos extrañamos y festejamos cuando nos mudan más cerca. Y encima... ¡nos pagan! Bueno... 'nos pagan'. Whatever.

Todo esto va a que mi rutina, mi trabajo, mi día a día, es lo más alejado a esa imagen deprimente que se tiene de la persona tipo que trabaja de 9 a 17 (bue, 12 a 19, si me despierto) y a pesar de que sí, la peor luz bajo la que puede verse una mina en un espejo es la de los tubolux, y a pesar de que sí, al final del día es un laburo y las tareas hay que hacerlas – algunas con más ganas que otras – adoro el lugar donde trabajo, aquel escenario de inspiración para todas estas columnitas que escribo intermitentemente.

Ahh.. aquellos tiempos

Y
adoro a la gente con que laburo. Por eso, el hecho de que alguien esté pensando en irse me pesa tanto como me pesa. No sería la primera vez que sucede, pero eso no quiere decir que uno se acostumbra. Como en todos los grupos de amigos, hay etapas en que te dejás de hablar con unos y te llevás más con otros; hay veces en que la vida fuera del cuarto-piso-arriba-de-Planet-Travel te lleva a diez mil kilómetros por hora y te olvidás que mañana tal vez uno no trabaje más. Y como todo, existe ese miedo de que una vez que alguien se va, se dejan de dar (jijiji), hablan menos, se dejan de ver.... y es peor cuando es alguien a quien realmente considerás un amigazo.

Con lo miedosa que soy yo... ¿cómo no se lo imaginaron? Con lo dramática que soy, ¿cómo no se esperaron el post?

Bah, fuck it:

LU... NO TE VAYAS!! =(

Salven a la estudiante de periodismo

miércoles, febrero 07, 2007

Nos reunimos hoy aquí para que me ayuden. Por favor. Se los suplico. Mucho. Es más, el que me ayude y acierte, se gana dos entradas al cine con pop y coca y todo incluído (menos el motel después, si van con la/el novia/o).

Muchos de ustedes ya se encuentran al tanto de la siguiente información, pero la Diva in Training que a veces updatea su blog, a veces no lo hace y muchas veces desilusiona con lo updateado, es una estudiante de periodismo a la cual le faltan dar cuatro examenes para recibirse. Más tesis. Puta tesis.

En fin, además de ser divina y pichón de periodista, quien les escribe tiene planeado irse a estudiar a Inglaterra el año que viene. Para poder cumplir con dicho sueño (y quienes me conocen realmente saben que estoy contando con esto desde que soy muy chiquita) necesito recibirme. Pero eso no es todo; en vez de recibirme en diciembre del 2007 como la mayoría de mis compañeritos de aula que no han recursado materias, necesito hacerlo en mayo o junio a más tardar.

Usualmente, este hecho no me preocuparía. Cuántas veces me he dormido en frente del jefe en la mitad de una reunión por haber estudiado toda la noche anterior (1), cuántas veces me he dormido durante un parcial por la misma razón (2), cuántas veces me he despertado en Puente Carrasco por lo mismo (456234576)... digamos que mi buen promedio académico no ha sido en vano y lleva consigo un sinfin de pequeños sacrificios que a la hora de la verdad, no importan. Y, casualmente, se han convertido en una característica única y memorable de mi personalidad (chicos, son las 5 am, mañana llego a trabajar a las 2:30 pm... como hoy. Y ayer. Y pasado mañana).

El tema es que mi facultad no me lo está haciendo 'fácil'. A la dificultad anterior, se le suma otra: los cuatro examenes que me quedan son en 4 días consecutivos. Bajonazo. Encima, no son de estudio. Uno lo es, los demás requieren de todo mi esfuerzo, reportajes, preparación, conducción, programas de radio unipersonales en vivo falsos, producciones y el gran cuco: un informe televisivo de cinco minutos de duración donde yo estoy solita para investigar, filmar, visualizar, guionar, editar y presentar. Lleva tiempo.

Entonces... ¿por qué no empecé todavía? Es una buena pregunta. La pauta del examen permite al alumno elegir un tema específico de una lista de tres temas amplios en los cuales se puede basar su informe. Los tres temas son reverendas cacas cuando de periodismo televisivo se trata:
1. Práctica del periodismo en Uruguay
2. El conflicto de las plantas de celulosa
3. ¿Tiempos violentos?

Será que estoy siendo muy croqueta, pero no se me ocurre ningún tema (menos uno, el de la violencia en los medios, que ya me enteré que lo está haciendo otro compañero). Por lo tanto, me remito a ustedes para que me den una mano.

¿QUÉ TEMA HAGO?

Recuerden lo siguiente:
1. Trabajo 7 horas de lunes a viernes.
2. Soy humana. No tengo auto disponible para irme a Fray Bentos. Menos que menos a Gualeguaychú.
3. Al ser filmado, los entrevistados también tienen que aparecer en cámara. Así que no me tiren el tema de blogs, porque ¿quién ha visto a un blogger estar dispuesto a dar testimonio filmado?
4. Al ser periodismo televisivo, tiene que ser un tema con mucha imagen. Nuevamente, mi idea de los blogs como forma alternativa de periodismo no sirve, porque no puedo rellenar 5 minutos filmando a personas en ciber-cafés, computadoras y páginas web.
5. No tengo idea a qué se refieren con ¿Tiempos Violentos? así que tomenlo como quieran.
6. Es el examen de fin de carrera. No puede ser un tema no interesante, así como tampoco puede ser un tema donde una estudiante de periodismo solamente pueda llegar a entrevistar a gente allegada a los verdaderos protagonistas de la historia.

Siempre elegí todos los temas para todas mis clases de periodismo yo sola, así que si lo estoy publicando acá, es completamente oficial: ¡estoy desesperada! En vez de remandar el mail cadena para ayudar al niño de africa al cual le faltan cinco piernas y el miembro viril masculino, tomense aquellos segundos para darme una mano.

Entonces... ¡a pensar! El que gana: dos entradas al cine, así salimos todos ganando.

Gracias!!

Por qué leer Catatonias

miércoles, febrero 07, 2007

Ten Top Trivia Tips about Catatonias!

  1. Snow White's coffin was made of Catatonias.
  2. The Eskimos have over fifty words for Catatonias.
  3. There are roughly 10,000 man-made objects the size of Catatonias orbiting the Earth.
  4. In Ancient Egypt, people wore glittery eyeshadow made from the crushed shells of Catatonias.
  5. Catatonias is the world's largest rodent.
  6. In the kingdom of Bhutan, all citizens officially become Catatonias on New Year's Day.
  7. Catatonias can't sweat!
  8. Catatonias cannot burp - there is no gravity to separate liquid from gas in its stomach.
  9. Twenty-eight percent of Microsoft's employees are Catatonias.
  10. Tradition allows women to propose to Catatonias only during leap years.
I am interested in - do tell me about

Pequeña encuesta casera

domingo, febrero 04, 2007

A ver si encontramos algo interesante.

Hombres: ¿qué nos gusta de ellos? A mi me gustan los colorados. Conozco a una amiga que le gustan que sean bajitos, a otra que sean bien flaquitos escuálidos, y a otra que la vuelven loca las chapitas – esta misma se para afuera del baño de hombres en cualquier boliche de moda y se fascina con cómo los hombres se arreglan las chapas frente al espejo. Un poquito voyeurista lo de mi amiga, pero ficharse a alguien ¿no es ya una especie de voyeurismo socialmente aceptado?

Mujeres: acá las cosas cambian un poquito. Hay quienes las prefieren flacas, gordas, morochas, rubias, pelirrojas, altas, bajitas, tetonas, culonas y demás. Después está la rama que profesa que a los hombres no les importa nada de esto. Mientras que, em, funcionalmente, sea una mujer, les gusta. Existe también un tercer tipo que sostiene que lo importante es la 'personalidad' (y después nos culpan a las mujeres de mentirosas cuando le tratamos de encajar a nuestra amiga fea defendiendo que tiene 'muy linda personalidad').

El populacho catatoniero... ¿qué opina? ¿Con qué mujer/hombre nunca en su vida estarían? ¿Qué cualidades consideran atractivas? ¿Qué tipo de mujer/hombre gana sobre todos los demás?

Nota: el que responda 'una mujer tiene que ser como Pampita para que me guste' tendrá cinco años de mala suerte, cuatro mil pesos menos de sueldo el mes que viene, tres extremidades cortadas por aborígenes, dos testículos retorcidos y una blogger enojada. Tal vez.

Continuamente mejorando para usted

miércoles, enero 17, 2007

El año nuevo trae resoluciones, proyecciones, promesas y optimismo, tanto a nivel personal como corporativo. Ya sea en el formato de "este año voy a salir a correr todos los fines de semana" o "este va a ser EL año de la empresa", enero se plaga de todo tipo de certezas ocurrentes que surgen de un empuje de valentía sorpresiva, ocasionalmente perversa, durante los varios momentos alcohólicos experimentados durante diciembre. Qué loco, ¿no?

Sin embargo, uno primero tiene que pasar por balances, análisis y estudios del año anterior, todos disfrazados bajo el nombre de 'auditorías' o, aun peor, 'resacas'. Es por esto que Catatonias, siguiendo esta tendencia veraniega que plaga el consciente e inconsciente de toda persona postrada en la capital uruguaya, tomando en cuenta al conjunto de lectores que irregularmente se someten a sus posts y pensando en la continua mejora de la calidad de los contenidos de este pequeño blog, hace lo mismo. ¿Qué hace? Si realmente les importa, vuelvan a leer el párrafo. Si no es así, continúen al siguiente.

Así es, amigos y amigas, que la autora de este blog aceptó subyugarse a un estudio eficiente y sumamente profesional para evaluar la calidad de los posts, desembolsando cantidades magnánimas de dinero en la contratación de una empresa afín a esos tipos de estudios y análisis. Durante los más arduos quince minutos de su historia, contestó un sinfín de preguntas incisivas y tajantes, de aquellas que sólo les preguntan a quienes se someten a los detectores de mentiras en las películas ("¿es su nombre Allison Cooper O’Doyle?") o que cada ciudadano se hace a la hora de mirar el trailer del documental pro-papelero 'No a los papelones' ("¿en serio este argentino nos quiere hacer creer que llevarle la contra a su país no es una gran estrategia de marketing para vender el documental? ¿No? Ah, ta bien").

Luego vinieron las noches en vela, el insomnio feroz ocasionado por el nerviosismo expectante ante lo que sería un resultado que definiría, de una vez por todas, el grado de honestidad existente en las hojas digitales de esta publicación. Pero, finalmente, y a pesar de que Dedicado considere que enero es EL momento para cortar su banda ancha por mantenimiento porque 'no hay nadie en Montevideo' (aparentemente mi nombre es ahora 'nadie'), llegaron:
You Are 76% Brutally Honest

Most of the time, you tell it like it is. Even if it's hard for people to hear.
Sometimes you hold back though, because you never want your honesty to be hurtful.

Es oficial. Catatonias es 76% honesto. Pero no se preocupen. Este va a ser EL año de Catatonias y corre por nuestra cuenta (todos los fines de semana) que para enero del 2008 llegaremos, con esfuerzo y trabajo y sacrificio y esperemos que desde el otro hemisferio, al 60%.


Catatonias... único medio que se resiste a la tentación de titular 'Honestidad brutal' a este post.

Sex and the Tortellini: Pepeperepepe

domingo, diciembre 31, 2006

Me siento ante mi notebook plancha (le faltan algunas teclas) a escribir el quinto fascículo de Sex and the Tortellini. Tal como me lo fue establecido por demanda popular, se trata sobre las despedidas de fin de año de una empresa tipo y todas las divertidísimas y/o alocadas características que estas conllevan. Es fascinante juntar a un puñado de hombres y mujeres que trabajan juntos y ver como las cosas comienzan a desvirtuarse en proporción a la medida de alcohol en la sangre.

Dejémonos de festejos: una despedida de fin de año es una competencia entre todos los presentes para ver quién aguanta más. Lo interesante es que es una competencia que encuentra dentro de sí a otras competencias menores – siempre habrán dos hombres que luchen por obtener el título de "Mayor Tomador de Cerveza En Despedida 2006", uno que siempre intentará consagrarse como el "Hombre Más Ladilla y Cargoso y Probablemente Calvo" y una que no pare hasta convertirse en la "Mayor Para-Pitos Cuando Se Encuentra en Estado de Ebriedad". Claro que la locomotora de la empresa intentará obtener todos los premios, sin importar a qué sexo pertenezca. Y, probablemente, lo conseguirá.

Alcohol, hormonas exacerbadas, retroceso mental acompañado de cánticos demandando el ya clásico "piiiiiquiiiitooo, piiiiiquiiiitooo", los "ah, no me acuerdo" del día siguiente... la verdad es que sí, sería un lindo post. Tendría que escribirlo.

Pero ahora no puedo, anoche fue la despedida de fin de año con la gente del laburo y tengo una resaca que me muero (el 8 de enero, cuando vuelva a trabajar, probablemente reciba mi consagración por aguantar 12 horas de joda co
ntinua).

Feliz año, gente.
Se solicita una tirada de Bloody Marys a la marchanta... urgente
Catatonias: el que no comenta es puto.

Sex and the Tortellini: Jugando a Papá Noel

domingo, diciembre 24, 2006

El jojojo de Papá Noel ya resuena en el colectivo mental capitalino, al son de cánticos borrachos provenientes de fiestas de fin de año e imágenes de arbolitos decorados con chirimbolos resplandecientes. La gente sonríe con más frecuencia, los niños esperan ansiosos y escriben e-mails a papanoel@tata.com.uy / @tiendainglesa.com.uy / @portones.com.uy / @geant.com.uy y los puestitos de jazmines proliferan en las esquinas, peleándose con aquellos que venden fuegos artificiales.

Señores y señoras, han llegado las fiestas. Y con ellas, claramente, los festejos en todo ámbito de nuestra vida – especialmente el laboral. A continuación, veamos un mero ejemplo de este tipo de festividades.

El amigo invisible
Supongo que la práctica de esta simpática forma de quedar bien con todo el mundo sin pagar más de 100 pesos es común a la mayoría de los trabajos montevideanos y del mundo.

En teoría, es una idea genial; se compra una botella de vino y se la regala a la persona cuyo nombre se encuentra en el papelito que tomamos al azar. Espectacular. Si una botella no nos convence, existen millones de alternativas también: una billetera, una lapicera, bombones, tazas, un gato... bueno, tal vez un gato no sea el estándar, pero en algún lugar tenía que mechar que a mi amigo invisible del laburo le regalé un gatito. No shit, a veces me sorprendo a mí misma de lo ídola que soy.



Vamos todos.... awwwww!

Lo interesante, sin embargo, sucede una vez que dichos regalos se entregan, ya sea durante un break laboral o mismo en la afamada fiesta de fin de año de la compañía. Si alguien es lo suficientemente croqueta como para no saber quién se lleva con quién dentro de la empresa, solamente basta con presenciar este acto de regalar para saberlo.


Todo regalo que suponga un gasto mayor al máximo establecido (y vamos, si realmente te llevás con la persona, es prácticamente un requisito que gastes por lo menos 100 pesos más) es entregado a una persona que es amiga; y más si es 'personalizado'. Por otro lado, si uno es lo suficientemente pera y amargo para no haberse dado cuenta antes, tal vez tampoco haya siquiera asistido a dicha entrega navideña.

No estoy hablando de que si a Marianita de contaduría le gustan mucho los bombones entonces Pedro de recursos humanos es el mejor amigo por una pedorra cajita con dos Ferrero Rocher (pero seguí así Pepe, me contaron que Marianita se pone cariñosa con un poquito de alcohol encima; asegurate de rellenarle el vaso durante la fiesta de fin de año).

Tampoco se trata de que Fabio sea recontra cercano a la nueva secretaria, que tiene su escritorio forrado con fotos de tomates y siempre viste de rojo, por regalarse una tanga carmesí. No, señores, Fabio es un desubicado que se quiere hacer el güiner y no le sale (porque además, cuánto apuesto que el asqueroso encima se la compró en la feria y con un 40% de descuento por ser usada).


¿Cuál es para el amigo invisible y cuál es para mamá?


Realmente, no sé de que se trata, pero en todo caso, hacer de Papá Noel una noche es sumamente importante si se quiere mantener un nivel de conversación saludable a la hora del almuerzo antes de que todo el mundo se vaya se licencia. Esto, obviamente, no se remite solamente a posteriori; aquella regla implícita que consta en no decir quién fue que te tocó este año para regalarle fue creada para ser rota. Y si no me creen, pregúntenle a cualquier persona perteneciente al sexo femenino que trabaja con ustedes cuántos compañeros acudieron en su ayuda para comprar el regalo de su amigo invisible.

Si de todas maneras lo único que les importa es recibir su botella de vino barato e irse a tomarla mirando reruns de Six Feet Under, no pueden decir que no les divierte averiguar quién fue el pobre infeliz que le tuvo que regalar al jefe – y qué le regaló exactamente. Más aún, cuál es la reacción del jefe ante el regalo: un incómodo "eh... gracias... por este... eh... ¿qué es esto?" justo antes de excusarse para ir al baño y culpar al water de haberlo atacado y amenazado con cortarle todo si no le entregaba el regalo. Re loco, hasta la cadena se tiró sola.


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¡Feliz Navidad! Y no me vengan con que son judíos o ateos o wicca o lo que sea, porque la Navidad dejó de ser cristiana en el momento en que la descubrieron los shoppings. Y a modo de milagro navideño, les dejo mi regalo, un tanto inusual para Catatonias: les concedo una primicia periodística y exclusiva de este medio.

Debido al gran éxito de aquella publicidad en la cual una niña, inconforme con los regalos que Papá Noel le fue dejando a lo largo de los años, le solicita a su padre que él sea quien se los compre esta Navidad, millones de niños que alguna vez han experimentado la desilusión de no encontrar un playstation debajo del árbol han optado por lo mismo. Papá Noel se ha convertido en un desempleado más y se mudó a Cabo Polonio, resignado a vivir de la venta de artesanías.

El calor de estos días lo ha obligado a afeitarse y perder 20 kilos. Fuentes cercanas también aseguran que en el 2007 se cambiará el nombre a Patricio J.O. Nogueira y comenzará su carrera política en vistas de postularse para candidato a presidente en las próximas elecciones con el apoyo de su propio partido político, compuesto por todos los miembros más bajitos del senado. La elección de los mismos estaría marcada para marzo en el pelotero del McDonalds de Montevideo Shopping.


A continuación, el análisis subjetivo de esta noticia: :(

No dejen que sus niños lean Catatonias. Es hardcore.

Embole verde con borde dorado

viernes, diciembre 15, 2006

Tal como le sucede a todos los seres humanos habitantes de este yanquizado planeta, a la autora de este mediocre blog con súper títulos naranjas y headers verde manzana, le llegó el día del cumpleaños. Esa concepción de tener un año más lleva a uno a la filosofización. Word me está marcando que, efectivamente, tal palabra no existe y por ende, la acabo de filosofar.


Desde la concepción de este querido blog, he estado un poquito más al tanto de aquello que pasa a mi alrededor sobre qué exactamente escribir dentro de esta burbuja catatónica inmersa en la web.
No es fácil. Últimamente, todas las conclusiones a posibles posts que se van generando en mi cabeza son símiles a aquel cliché que se resume en la frase 'pucha, que la vida es rara'. La mitad de dichos posts estarían revelando demasiado sobre mí como para que yo me sienta cómoda con que éste sea un eventual pit-stop de alguien que se perdió un lunes a las cuatro de la mañana buscando fotos de Pampita en Google; la otra mitad no tiene ni principio ni fin.

Son lo suficientemente aburridos como para que mi ADD se dispare a niveles alarmantes y termine persiguiendo a una libélula en pleno centro montevideano sólo para darme de cara contra un carrito de hamburguesas. Nunca me pasó, pero si alguna vez le fuera a pasar a alguien... cagué. Y con mi suerte, el pote de ketchup será el único en caer justo sobre mi cabeza, mientras que la mayonesa permanecerá erguida y triunfante sobre un chorizo extra Cativelli, burlándo
se de mí por no haber salvado a la lombriz.

En fin, es muy difícil no convertir al blog es un espacio dedicado a mis experiencias personales, redactadas como si fueran anécdotas de un púber quinceañero que se pinta las uñas de negro y escucha a Death Cab for Cutie mientras fantasea sobre gillettes y un mundo donde 'lo interior es lo que cuenta'.


Cualquiera podría decir:
"bueno, che, entonces escribí sobre lo que ya sabés". Pregunto yo, ¿qué gracia tendría eso? ¿Ustedes realmente quieren saber qué se usará este verano? ¿Quieren conocer sobre las mil y una dietas fallidas que he intentado en menos de 24 horas ante el perturbado reconocimiento que en un mes tengo que entrar en un bikini? ¿Piensan que sería interesante una descripción exhaustiva que detalle por qué los pelirrojos son, fueron y siempre serán más sexy que los morochos de ojos azules? ¿A qué iba todo esto?

Sí, este es un post sumamente trivial y sí, me siento culpable de someterlos a mi verborragia (otra palabra inventada, según Word) a la una y media de la mañana. Así que dejémonos de joder:

El blanco, el negro, el marrón chocolate y el verde son los colores del verano. Al plateado lo cambiamos por dorado, todo se usa un talle más grande menos los jeans chupín, los collares que sean lo más largos posibles, si van a usar el rojo combinenlo con el azul al mejor estilo marinerito y por dios hay unos zapatitos de leopardo en Vicky Ortiz que si alguien los compra antes que yo, los reviento (lo mejor de estas fiestas es el convertirse en una oveja más del cúmulo fluctuante en los complejos de compras capitalinos, sin tener que sentir cómo la conciencia se ensucia de a poquito. Gracias, marketing).

Acá también les dejo la foto de Pampita en bikini congelándose en Bariloche o algún lugar así.


Pucha, que la vida es rara.

Sex and the Tortellini: Las tareas familiares

martes, noviembre 28, 2006

Ah, el ambiente laboral. Tan nuevo, tan ameno, un escape a la realidad más allá de la realidad que, en realidad, es una realidad realmente muy real. Sin embargo, mis estudios han encontrado una faceta fascinante a este ambiente: su dinámica con los demás círculos en los cuales se mueve el ser humano. Uno trabaja, sí, pero también cuenta con una familia, con los amigos, con lo que en la época liceal llamábamos 'actividades extracurriculares' y, los más tristes, con la facultad.

Tú, humano servil, que piensas unirte a las fuerzas laborales de este país por unos cuantos pesos que no te van a dar a fin de mes; tú, hermana, que tienes seis horas libres por día para dormir la siesta y cuyos padres urgen para que 'hagas algo con tu vida porque mirá nena que no vas a vivir en casa todos los días que dónde creés que te criaste nena'; tú, hermano de pelo rubio agua-oxigenada, que has visto la luz y quieres comprarte unas bases nuevas de forma honesta; tú, camarada festejante, que buscas ser parte del proletariado fashion del sector privado... pon atención a los siguientes consejos (a la pucha que la palabra urgir suena fea). Catatonias ofrece unos meros ejemplos, explayados en varios capítulos, de casos que recuentan lo sucedido a compatriotas promedio una vez que empezaron a trabajar.


Caso práctico número 1 (uno): La familia

En aquellas épocas anteriores al empezar a laburar, la familia siempre ha podido depender de uno para actividades varias. Una vez que uno efectivamente empieza a trabajar, esto cambia: indefectiblemente, madres, padres, hermanos, hermanas, tíos, primos y abuelos comienzan a pedirte más cosas.

"Nena, mañana tenés que ir al trabajo temprano porque necesito que de tarde me vayas a comprar fiambre, que me pagues las cuentas en el abitá, que me lleves al perro al psicólogo y que me saltes en una pata". Palabras conocidas por el laburante promedio que aún tiene la desgracia de vivir con los padres, quien atónito a lo sugerido, pregunta con car
a de monja viendo 'Y tu mamá también': "... pero... yo cumplo un horario de 11 a 5... no creo que mi jefe me deje con tan poca antelación".

Error. No, no intenten explicarle al pariente las reglas básicas del trabajo, muy especialmente si aquel no lo hace. Van a tener que ir a comprar jamón al supermercado, van a tener que comerse media hora del cola para pagar las cuentas, van a tener que tomarle la mano al pobre perro mientras solloza al contar como los otros perros del barrio sólo quieren montárselo; no sólo eso, sino que van a tener que bancarse al pariente ofendido por cinco días hábiles, quien, ante semejante disparate que acaban de decir, alzará sus manos en alto y exclamará:


"¿¡Qué!? ¿¡Tu jefe!? ¡Por Dios nena, yo soy tu madre/padre/hermano/hermana/tío/tía/primo/prima/abuelo/abuela/etc!".


Y si se trata de un cónjuye... ay. Tomen mi consejo y hagan lo que hagan... hagan lo que se les pide. Al menos que realmente no puedan y, en ese caso, ayuden a una vieja a cruzar la calle durante el día en cuestión para asegurarse un lugar en el cielo. Uno nunca sabe.


Qué grande la flia, bo.

Sigamos. Rápidamente y sin titubear, piensen cuál es su puesto en su trabajo actual. Bárbaro. Ahora, piensen en un puesto dos rangos inferior en la jerarquía de la empresa. Para sus familiares, ese es su trabajo (si es que siquiera se acuerdan del puesto).

Veamos lo que descubrí en un impromptu focus group que organicé la semana pasada en el cumpleaños de mi primo mientras le echaba limón a la molleja que asó el tío: al menos que seas médico, las chances de que solamente tu hermanito de doce años conozca tu verdadero puesto son cercanas a nulas. Esto se repite con los amigos, tema candente que alguna vez quizás me dignaré a analizar si no me aburro antes.

La próxima vez que menciones que trabajás en Tata, no te sorprendas cuando te pregunten si sos gondolero. Y ya que estamos, qué bueno sería un supermercado donde en la entrada te den un barquito inflable y vayas remando a comprar el fiambre.

De elefantes, cisnes, pajaritos y lombrices

domingo, noviembre 19, 2006

El otro día estaba estudiando en casa cuando me colgué mirando por la ventana hacia el jardín. En seguida culpé a la puta resolana por el dolor de cabeza y a la falta de sol durante los fines de semana (en los cuales me despierto temprano) por mi palidez gótica, pero igual seguí mirando, porque ir encegueciendo de a poco por el reflejo del sol en la nubes era, es y siempre será, mil veces mejor que leer sobre el telégrafo. Y el que no esté de acuerdo es argentino porteño. O guachense. Qué odio, che, qué odio. Todo mal.

En eso, un pajarito de esos que tienen la manía de comerse los bichos en las piscinas, se postra sobre el cable de electricidad que atraviesa el jardín. Re lindo el pajarito, no era uno de esos marroncitos chiquitos que rompen las pelotas, sino uno de esos que son más lindos de mirar. No es que sea de fascinarme con los animales, ni eso... pero vamos, estaba estudiando para algo así como el sexto parcial en 7 días. El pajarraco deforme ya me provocaba el grado de fascinación que tendría por un cuadro de Dalí (el de los cisnes y los elefantes me vuela la cabeza, mal).


Sí. Todo un viaje, fierita. Zarpado.

Mi amigo el pajarito – lo llamé Paco, y todo lo que yo nombro es mi amigo – tenía un gusano en la boca, que supongo yo sería una variedad de lombriz criolla, porque nunca vi un gusano que no se pareciera a una lombriz en Uruguay. Obviamente, no soy de salir de camping. Algo de que no haya baños en el campo no me gusta. Tal vez sea el hecho de que no hay baños. O capaz que no hay baños y entonces no voy. En fin, irrelevante.

El tema es que Paco empieza a darle a la lombriz contra el cable de manera preocupante, como si el gusanito fuera un bate de béisbol y el cable George Bush. El pájaro le empieza a partir la cabeza (o la cola) a la lombriz contra el cable una y otra, y otra, y otra, y otra vez. Era impresionante. Mi primera reacción – que duró algo como dos segundos – fue ir y salvar a la pobre lombriz de su inexorable muerte. Pero vamos arriba, ¿quién soy yo para salvar a un gusano de su destino predeterminado? ¿Quién es la lombriz para que yo me levante del sillón, abra el ventanal hacia el jardín y salga despavorida con los brazos en alto gritando boludeces onda “¡no, Paco, pensá en los lombricitos!”? Nunca pintó.

Entonces me quedé sentada, hipnotizada ante la golpiza que recibía la pobre lombriz en mi propio jardín. Hasta que el pájaro se aburrió y se fue a comer el puré de gusano a algún lado donde tuviera más privacidad. Otro pajarito, exactamente igual al que llamé Paquín, voló y se postró en exactamente el mismo lugar. Sin embargo, este no tenía lombriz. Me aburrí y volví a estudiar.

Ahora, imagínense que el pájaro es el laburo, la facultad, la familia, algunos amigos, las deudas, la guita que falta a fin de mes, el gato que me causa alergia, capítulos viejos de Friends, juegos online de trivia y los top 10 de E! Entertainment. Bueno, ahora imagínense que la lombriz soy yo.

En cuanto me dejen de golpear contra el cable, vuelvo a escribir algo más coherente.

No todo es color de rosa

lunes, octubre 30, 2006

Hay algo que no entiendo.

Sí, tal como el muro ‘simbólico’ de los piqueteros guachenses, mis extensos conocimientos y sabiduría cotidiana se han topado con un ladrillo aparentemente ilógico.



Este úl
timo mes estuve armando un informe sobre los homosexuales en Uruguay.

Chan!

Más aún, estuve intentando establecer cuánta discriminación a nuestros amigos gay, lesbianas, transexuales y bisexuales existe dentro del colectivo criollo montevideano.

Me tocó, entre otras cosas, hacerle una entrevista a Adrían Russo, fundador y director técnico de la Selección Uruguay Celeste, también conocida como la selección de fútbol gay.

Algunos se acordarán de las célebres frases que emitió alguna vez Jorge Fossati, donde alegaba que para él, “un jugador gay sería un transgresor entre hombres porque tiene costumbres muy diferentes a los restantes de un grupo” y que sinceramente creía que “un homosexual no debe estar en un plantel profesional”.

Otros conocerán el caso de Wilson Oliver, el jugador de Nacional que tuvo que abandonar el fútbol una vez que se hiciera público que era gay.


No es sorpresa entonces que la Selección Uruguay Celeste exista desde 1999, como tampoco lo es que el año que viene vayan al Mundial GLTB a disputarse en Argentina, especialmente si se piensa en todos los buenos jugadores que andamos desechando sólo porque al volver de la concentración se acuestan con una persona del mismo sexo.

Pero lo sorpresivo es que hay gente que está tomando la apariencia mediática de la selección gay como un gran avance en cuanto a la apertura mental de los Uruguayos.

El apoyo que han obtenido de varias empresas y personajes, así como del gobierno (quien gracias a ellos recibió el rótulo de ‘primer gobierno en respaldar y considerar de interés municipal a una selección de fútbol gay en el mundo’) se equipara con la ley de concubinato que ya fue aprobada por senadores y cuyo destino ahora está en manos de los 99 diputados con que dispone el país.

También lo hacen con la última Marcha por la Diversidad del pasado 29 de setiembre, que contó con miles de personas – heterosexuales y homosexuales – que marcharon desde la Plaza de la Diversidad hasta la Plaza Cagancha bajo el lema de ‘sin diversidad no hay democracia’.


Está bien que la gente apoye una iniciativa como la que propone el seleccionado gay uruguayo. Está bien que tengan cobertura mediática para poder llegar a sus objetivos, y está bien que representen al país para ir a un Mundial, cosa que la selección de Fossati no pudo lograr.

Sin embargo, hay algo que no entiendo. Si somos tan abiertos... ¿por qué aún los hombres públicamente gay no pueden jugar en la selección nacional?

Confinar a los homosexuales a un espacio apartado de la sociedad para que ellos jueguen a la pelota y no molesten, está mal. No respetar el derecho de poder llegar a la selección mediante esfuerzo y talento, sin tener que esconder la vida privada de uno, está mal. Solucionar el problema de la discriminación con más discriminación – a pesar de ser la única solución aparentemente visible – está mal.

Entonces... ¿por qué tanto ruido alrededor de la Selección Uruguay Celeste? ¿Por qué no hay más vergüenza de que sea el resultado de una discriminación que aún sigue?

La entrevista a Russo da como para escribir carillas y carillas de reflexiones cuasi-filosóficas y sociológicas sobre la realidad uruguaya y la tolerancia a la diversidad sexual. Podría dejar que ustedes saquen sus propias conclusiones, pero la verdad es que está filmada y se me cae un huevo transcribirla. Si la quieren leer, en otra ocasión la postearé.

Acá les dejo unas joyitas:

Yo creo que esto es una novedad. Nosotros estamos jugando al deporte número uno en el mundo, totalmente machista, totalmente homofóbico. El fútbol. Gente gay en el fútbol debe haber, como en todo ramo de la vida, y en todos los trabajos y a nivel de todo tipo de gente: casada, no casada y demás. Pero nos metimos con algo que a la misma vez, duele... y la selección no va al mundial y nosotros sí”.

Algunos de [los jugadores] podrían estar jugando a nivel de selección. Pero somos gay. Y vamos al vestuario a hacer cosas que supuestamente no se hacen después de las concentraciones... para ellos”.

Las cosas como son...

(Sepan disculpar el post serio).
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